Portugal vuelve a las calles en defensa del derecho a la vivienda

NewsITe
Miles de personas se movilizaron nuevamente en las principales ciudades de Portugal para reclamar soluciones urgentes a la crisis de vivienda que atraviesa el país. Las manifestaciones, que ya se sostienen desde hace casi tres semanas, tuvieron fuertes concentraciones en Lisboa, Oporto y Coímbra, donde organizaciones cívicas y vecinos exigieron al Gobierno medidas concretas para garantizar el acceso a una casa digna.
En la capital portuguesa, Lisboa, los manifestantes se reunieron sobre la tradicional Avenida da Liberdade, encabezados por un camión plataforma que ambientaba la protesta con música. La policía interrumpió el tránsito ante el crecimiento constante de la columna. Entre banderas y carteles, se repitieron consignas como “La vivienda es un derecho, las casas son para vivir” y llamados a frenar la especulación inmobiliaria que, según denuncian, expulsó a miles de familias de los centros urbanos.
En Oporto, la concentración inicial se dio en la Praça da Batalha, desde donde la multitud marchó hacia el centro de la ciudad y la Praça D. João I, convertida en punto neurálgico del movimiento desde que comenzaron las protestas hace dos semanas. También hubo réplicas y actividades en Coímbra y otras localidades, lo que muestra que el malestar por el costo de la vivienda y los desalojos se extiende por todo el país.
Reclamos al Gobierno y tensión con la policía
Los organizadores repartieron panfletos explicando los motivos de las movilizaciones y una “guía para manifestantes”, en la que se insta a mantener la calma y se brindan indicaciones sobre cómo actuar ante eventuales choques con las fuerzas de seguridad. El documento enumera los principales reclamos al Ejecutivo portugués, que concentró el descontento social en las últimas semanas.
- Derogación de la nueva ley de alquileres, cuestionada por facilitar aumentos y desalojos.
- Prohibición de desalojos sin ofrecer alternativas habitacionales a las familias afectadas.
- Impedir la compra de viviendas por parte de grandes fondos inmobiliarios y actores especulativos.
- Aumento sustancial del parque de viviendas públicas disponibles para alquiler social.
- Topes para los precios de los alquileres y recuperación de propiedades vacías con fines habitacionales.
En paralelo, las protestas estuvieron atravesadas por episodios de tensión con la policía. El 15 de octubre, el campamento de protesta instalado en Oporto denunció un operativo policial antes del amanecer que dejó un saldo de 39 manifestantes heridos —dos de ellos de gravedad— y un agente lesionado. La actuación de las fuerzas de seguridad reavivó el debate sobre el derecho a la protesta y el uso de la fuerza.
Días después, en Lisboa, las autoridades desmantelaron el 20 de octubre un plantón en la plaza del Rossio y detuvieron a 55 personas. Todos deberán presentarse ante la Justicia el 27 de octubre, en un caso que será seguido de cerca por organizaciones de derechos humanos y colectivos de vivienda, que temen una criminalización del reclamo social.
“La vivienda es un derecho básico y el Estado debe garantizarlo. No podemos aceptar que la lógica del mercado deje a familias enteras en la calle”, sostienen los organizadores de las marchas.
La crisis de vivienda en Portugal se enmarca en un fenómeno más amplio que afecta a diversas ciudades de Europa, donde la presión del turismo, los alquileres temporarios y la inversión especulativa encarecieron el acceso a una casa. Las jornadas de protesta muestran que el tema se consolidó como una prioridad en la agenda pública y política del país, y que los movimientos ciudadanos seguirán en la calle hasta obtener respuestas concretas.

