Primer caso humano del virus Shamonda preocupa a la comunidad científica

NewsITe
Las autoridades sanitarias de Francia confirmaron el primer caso conocido de infección humana por el virus Shamonda (SHAV), un patógeno hasta ahora vinculado exclusivamente a enfermedades en animales. El paciente, un hombre atendido en un centro de salud de Lyon, falleció a comienzos de octubre mientras recibía tratamiento por una enfermedad grave de base.
Según información a la que accedió Noticias Argentinas, el caso fue detectado en los Hospices Civils de Lyon. El hombre estaba internado por una patología severa preexistente, lo que habría incrementado su vulnerabilidad frente a infecciones oportunistas. Médicos del establecimiento reportaron complicaciones cerebrales que, de manera preliminar, se vinculan a la presencia del virus Shamonda.
¿Qué es el virus Shamonda y cómo se transmite?
El virus Shamonda pertenece al género Orthobunyavirus y al serogrupo Simbu, una familia de virus de importancia veterinaria donde también se incluyen los virus de Schmallenberg y Akabane. Estos agentes se asocian principalmente a enfermedades en el ganado, con impacto en la reproducción y el desarrollo de los animales.
De acuerdo con el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación de España, su principal vía de transmisión es la picadura de insectos del género Culicoides, conocidos popularmente como jejenes o mosquitos diminutos. Aunque no son los mismos mosquitos que transmiten dengue o zika, actúan como vectores: es decir, transportan el virus de un animal a otro a través de sus picaduras.
La mirada de los especialistas
Ben Brennan, jefe de grupo y profesor titular del Centro de Investigación Virológica del MRC y la Universidad de Glasgow, explicó que el Shamonda integra un amplio grupo de virus denominado bunyavirus, emparentado estrechamente con el virus de Schmallenberg, detectado en Europa en 2011 y responsable de severos cuadros en el ganado bovino y ovino.
“El virus Shamonda pertenece a un amplio grupo de virus conocidos como bunyavirus. Está estrechamente relacionado con el virus de Schmallenberg, que apareció en Europa en 2011 y provocó una enfermedad grave en el ganado, en particular anomalías reproductivas y defectos congénitos en el ganado vacuno y ovino”, señaló Brennan.
El especialista remarcó que, al igual que Schmallenberg, el virus Shamonda se asocia principalmente al ganado y se transmite mediante la picadura de jejenes. Si bien su existencia se conoce desde hace años, hasta este caso solo se registraban infecciones en animales, sin evidencias de afectación en humanos.
Riesgo para la población y preguntas abiertas
Brennan subrayó que el hallazgo es relevante en términos científicos por tratarse del primer registro de infección humana por este virus, pero pidió cautela a la hora de evaluar el riesgo para la población general. El paciente francés presentaba una enfermedad subyacente grave y un sistema inmunológico comprometido, por lo que aún no está claro en qué medida el Shamonda influyó en su desenlace fatal.
“La detección de un virus en un paciente con un sistema inmunitario gravemente comprometido no significa necesariamente que represente un riesgo significativo para personas sanas”, advirtió el experto. Hasta el momento, no hay evidencias de que el Shamonda cause cuadros extendidos en humanos, aunque los investigadores coinciden en que hacen falta más estudios para conocer su capacidad de infección en personas.
Por ahora, tampoco se determinó con exactitud cómo se contagió el paciente. La hipótesis principal apunta a la picadura de un jején infectado, dada la forma en que el virus circula entre animales. A partir de este caso, los equipos científicos europeos seguirán de cerca la evolución de la evidencia para definir si se trata de un evento aislado o si podrían detectarse nuevos episodios en el futuro.
Mientras tanto, las autoridades sanitarias remarcan que no existen indicios de brotes o transmisión sostenida en humanos y que las medidas de vigilancia epidemiológica se centran en el seguimiento de casos inusuales, sobre todo en pacientes con defensas muy comprometidas.

