Actividad económica: sectores en caída y riesgo de recesión

Once sectores en baja profundizan la desaceleración económica

Gráfico ilustrativo de la actividad económica en Argentina

NewsITe

La economía argentina atraviesa un período de marcada disparidad entre actividades dinámicas y sectores claramente rezagados. De acuerdo con el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) que elabora el INDEC, en agosto se registró una caída interanual del 1,7%, encadenando el segundo mes consecutivo de retroceso luego del 1,5% de julio. Con este desempeño, crece la preocupación entre analistas por la posibilidad de ingresar en una recesión técnica si septiembre no muestra un repunte significativo.

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En el octavo mes del año, 11 de las 16 ramas medidas por el organismo estadístico mostraron bajas frente a agosto de 2025. El desplome más fuerte se dio en el sector pesquero, con un derrumbe del 15,7% interanual, reflejando la alta volatilidad que caracteriza a esa actividad. Sin embargo, el deterioro más preocupante se observa en los rubros que concentran empleo urbano y peso sobre el Producto Bruto Interno (PBI).

Entre los sectores con mayores bajas en agosto se destacan los impuestos netos de subsidios (-4,2%), la intermediación financiera (-3,8%), el comercio mayorista, minorista y de reparaciones (-3,5%), la industria manufacturera (-3,2%), transporte y comunicaciones (-2,9%), la construcción (-2,5%) y la administración pública (-1,6%). Por su participación en el nivel de actividad, industria y comercio fueron las ramas con mayor incidencia negativa sobre el EMAE.

Un crecimiento frágil en lo que va del año

Si se observa el acumulado de los primeros ocho meses de 2026, el EMAE todavía muestra un avance general del 1,2%. No obstante, ese número promedio esconde realidades muy dispares: mientras 11 actividades exhiben subas y la enseñanza se mantiene estable, cuatro ramas clave acumulan caídas a lo largo del año.

La industria manufacturera aparece como el sector de peor desempeño en 2026, con una baja del 2,5% entre enero y agosto. La administración pública, por su parte, registra un retroceso del 1,5%, con variaciones negativas casi calcadas en cada uno de los ocho meses analizados. El comercio también se encuentra en terreno contractivo, con una merma acumulada del 1,1%, tras anotar bajas en seis de los ocho meses del año. A esto se suma el rubro de otros servicios comunitarios, sociales y personales, que desciende 0,3% en el mismo período.

Economía a dos velocidades y riesgos hacia adelante

Pese a este escenario de debilidad en los sectores urbanos e industriales, algunas actividades primarias muestran comportamientos muy sólidos. La explotación de minas y canteras avanzó 11,1% en agosto y acumula un incremento del 13,2% en lo que va del año, empujada principalmente por la producción de hidrocarburos y la minería metalífera. El agro también aporta dinamismo, con una suba acumulada del 9,2%, favorecida por mejores condiciones climáticas y de rindes luego de campañas previas afectadas por la sequía.

La pesca, a su vez, refleja la amplitud de los vaivenes sectoriales: pese al fuerte desplome de agosto, muestra un salto del 47,0% en el acumulado de los primeros ocho meses del año, una señal de que los resultados mensuales pueden ser extremadamente variables por factores estacionales o regulatorios.

  • Once de las 16 actividades medidas por el INDEC cayeron en agosto.
  • Industria manufacturera y comercio fueron las ramas con mayor incidencia negativa.
  • Minas y canteras y el agro continúan siendo los principales motores del crecimiento.
  • El EMAE acumula un alza de 1,2% entre enero y agosto de 2026.

La combinación de un consumo debilitado, menor dinámica industrial y caídas en servicios urbanos alimenta el riesgo de recesión técnica si los indicadores de septiembre no muestran una recuperación clara.

Con un entramado productivo que avanza a dos velocidades, el desafío hacia adelante será lograr que el impulso de los sectores primarios se traduzca en un mayor dinamismo para la industria, el comercio y los servicios, pilares del empleo y del consumo interno. De lo contrario, la economía podría consolidar un sendero de crecimiento bajo y volátil, con impacto directo sobre el poder adquisitivo de los hogares y las expectativas de inversión.

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