La ONU reclama medidas anticipadas ante un El Niño fuera de escala

NewsITe
Las Naciones Unidas encendieron una señal de alarma global al advertir que el actual episodio del fenómeno El Niño podría alcanzar una intensidad sin precedentes, con temperaturas de la superficie del mar hasta 3,8 °C por encima de la media en el Pacífico ecuatorial. De confirmarse estas proyecciones, el evento se ubicaría por fuera de las escalas de seguimiento utilizadas hasta ahora por la comunidad científica.
Desde Ginebra, la secretaria general de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), la argentina Celeste Saulo, presentó junto al jefe de operaciones humanitarias de la ONU, Tom Fletcher, un llamamiento conjunto para impulsar una acción anticipada y coordinada entre gobiernos, organismos internacionales y sistemas de respuesta humanitaria.
“No podemos impedir El Niño, pero sí podemos prevenir muchas de sus consecuencias humanas más graves”, subrayó Saulo al remarcar que el incremento de temperatura y los cambios en los patrones de precipitación podrían derivar en sequías severas, inundaciones repentinas, pérdidas de cosechas y desplazamientos de población a gran escala.
Regiones en riesgo y posibles impactos
Según Fletcher, el episodio en curso es “un fenómeno colosal” que golpeará con fuerza a América Latina, el este y sur de África, amplias zonas de Asia y la región del Pacífico. La combinación de lluvias extremas en algunos territorios y falta crónica de agua en otros puede derivar en crisis alimentarias y sanitarias, con impacto directo sobre las economías más frágiles.
La ONU ya movilizó más de 50 millones de dólares a través del Fondo Central de Respuesta a Emergencias de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) para apuntalar a once países en primera línea, entre ellos Chad, El Salvador, Etiopía, Somalia y Sudán del Sur. El objetivo es financiar acciones preventivas antes de que el peor impacto se materialice.
Prepararse antes del desastre
El organismo internacional insiste en la necesidad de asumir un enfoque proactivo: no solo reaccionar ante inundaciones o sequías, sino disponer de recursos con anticipación. En África oriental, por ejemplo, se requiere reforzar diques, reservas de agua y sistemas de alerta temprana antes de la temporada de lluvias intensas. En el sur del continente se necesitan semillas resistentes y apoyo al ganado previo a la siembra.
- Somalia, Etiopía y Kenia precisan fondos y suministros antes de las lluvias fuertes.
- El sur de África demanda semillas y apoyo ganadero previos a los períodos de cultivo.
- América Central requiere asistencia inmediata para proteger los medios de vida rurales.
- Asia y el Pacífico deben prepararse para un combo de sequías, inundaciones y ciclones.
“Nos salimos del marco de nuestros registros y estadísticas habituales sobre lo que podemos esperar”, advirtió Celeste Saulo al referirse a la proyección de 3,8 °C por encima de la media en el Pacífico.
La OMM recuerda que la intensidad de El Niño no define por sí sola la magnitud de los daños en cada país: sus efectos dependen también de las condiciones en otros océanos y del grado de vulnerabilidad local. Sin embargo, el llamado de la ONU es claro: frente a un evento potencialmente extremo, la preparación temprana y la coordinación internacional serán determinantes para limitar el costo humano, económico y social de este fenómeno climático recurrente, que tiende a repetirse cada dos a siete años.

