Estudiantes griegos se movilizan por educación pública y contra el costo de vida

NewsITe
Decenas de miles de estudiantes, docentes y empleados públicos salieron a las calles de las principales ciudades de Grecia para reclamar una educación pública y gratuita, mejores condiciones edilicias y salarios que acompañen el aumento del costo de vida. Las movilizaciones, que tuvieron como epicentro a Atenas y Tesalónica, fueron presentadas por sus organizadores como un movimiento espejo de las protestas estudiantiles que atraviesan Francia.
Según datos de la Policía griega citados por la agencia AFP, unas 5.000 personas se concentraron en Atenas, mientras que otras 3.000 marcharon en Tesalónica, la segunda ciudad más importante del país. En Patras, en el oeste griego, se sumaron otras 3.000 personas, de acuerdo con el recuento difundido por RFI. La masividad de las convocatorias refleja el creciente malestar social en torno a la educación y al impacto de la inflación sobre los ingresos.
“En Grecia, como en Francia, reclamamos una educación pública y gratuita”, sostuvo Katia Koubousidou, presidenta del centro de estudiantes de Filosofía y Pedagogía de la Universidad Aristóteles de Tesalónica. La dirigente adelantó que no se trata de una acción aislada, sino del inicio de un plan de lucha con nuevas protestas en agenda. Como gesto simbólico, la noche previa a la marcha decenas de estudiantes montaron carpas en la plaza Syntagma, frente al Parlamento, y en una calle peatonal de Tesalónica.
Infraestructura escolar en crisis y accidentes que encendieron alarmas
Las manifestaciones se apoyan también en una serie de incidentes que dejaron al descubierto el deterioro de la infraestructura educativa. En un establecimiento de Thermi, cerca de Tesalónica, el desprendimiento de un techo hirió a un alumno de 14 años en plena clase. Un episodio similar se registró días después en la entrada de una escuela de Atenas, fuera del horario escolar, lo que reavivó las críticas por la falta de mantenimiento.
A estos hechos se suma el cierre, desde hace casi dos semanas, de un gran complejo escolar en la capital griega por una fuga de gas que aún se investiga. Unos 4.000 alumnos permanecen sin poder asistir a clases, lo que agudiza la preocupación de las familias y de la comunidad educativa por la seguridad en los edificios y por la continuidad pedagógica.
Salarios, inflación y reclamo de más presupuesto educativo
El sindicato de funcionarios Adedy convocó un paro desde las 11, hora local, acompañado por una movilización en Atenas. Entre sus demandas figuran aumentos salariales y un apoyo “sustancial” al personal docente y no docente. Pese a las recientes mejoras del salario mínimo, este se ubica en torno a los 920 euros netos mensuales, cifra que muchos consideran insuficiente frente a una inflación que, según Eurostat, llegó al 5,1% en septiembre, una de las más altas de la zona euro.
En el plano presupuestario, Grecia destinó en 2023 apenas el 3,3% de su Producto Bruto Interno a educación, por debajo del promedio de la Unión Europea, que se ubica en el 4,7%. Los manifestantes exigen elevar de manera sostenida ese porcentaje para atender la falta de personal, reparar edificios, modernizar instalaciones y garantizar igualdad de oportunidades para los estudiantes de todo el país.
- Reclamo por educación pública, gratuita y de calidad.
- Denuncia por escuelas con graves problemas de infraestructura.
- Paros y marchas convocados por sindicatos y centros de estudiantes.
- Presupuesto educativo por debajo de la media europea.
“Grecia y Francia, rebelión en todos lados. Mismos problemas, mismo enemigo”, se leyó en una de las pancartas que encabezó la movilización en Tesalónica.
Con elecciones legislativas previstas para 2027, el gobierno conservador de Kyriakos Mitsotakis busca desalentar cualquier paralelismo con la crisis social que se vive en Francia. El primer ministro afirmó que Grecia no volverá “nunca” a los años de agitación que marcaron la crisis financiera. Sin embargo, la continuidad de las protestas y el eco que encuentran en otros países de Europa, como Albania, muestran que el reclamo estudiantil por más inversión en educación y mejores condiciones de vida sigue ganando fuerza en el continente.

