Dengue y chikungunya: cómo evolucionan los casos en Argentina

NewsITe
Dos nuevos casos de dengue fueron confirmados en la semana epidemiológica (SE) 40 en la Argentina, ambos con antecedentes de viaje al exterior, según el último Boletín Epidemiológico Nacional (BEN) del Ministerio de Salud de la Nación. Con estas notificaciones, el total de contagios confirmados en la actual temporada asciende a seis, todos de carácter importado.
Uno de los pacientes tiene residencia en la provincia de Santa Fe y viajó recientemente a Perú, mientras que el otro vive en Santa Cruz y regresó de Costa Rica. Las autoridades sanitarias remarcaron que, por el momento, no se registran casos autóctonos confirmados en el período analizado, aunque sí se mantienen bajo estudio varios cuadros compatibles.
De acuerdo con el informe oficial, nueve casos sin antecedente de viaje fueron clasificados como probables y continúan en investigación para determinar si se trata de contagios autóctonos. En paralelo, el BEN destacó que durante la SE 40 no se confirmaron nuevos casos de fiebre chikungunya y se sostiene solo un caso verificado en el departamento de Orán, en la provincia de Salta, con antecedente de viaje a Bolivia.
Chikungunya y dengue: la situación epidemiológica
En relación con la fiebre chikungunya, el reporte consigna que se notificaron 239 casos sospechosos en el país. De ese total, 44 fueron descartados, cuatro fueron clasificados como probables y 190 continúan en estudio. Este seguimiento forma parte de la estrategia de vigilancia intensificada que se consolidó tras el fuerte brote registrado en el primer semestre de 2026.
Durante ese período, la Argentina atravesó un pico de transmisión que impactó especialmente en el Noroeste Argentino (NOA), con preponderancia de notificaciones en Salta, Tucumán y Jujuy y un pico en la SE 16. A partir de esa experiencia, el BEN insiste en la necesidad de mantener la vigilancia sobre todos los cuadros de síndrome febril agudo inespecífico y de identificar de manera temprana cualquier nuevo foco de transmisión.
Cómo se monitorea al mosquito Aedes aegypti
El cierre de la temporada 2025-2026 de vigilancia entomológica de Aedes aegypti –vector del dengue, la fiebre chikungunya y el Zika– permitió caracterizar la dinámica temporal y regional de la actividad del mosquito en el país. El trabajo se basa en la información recabada por la Red Nacional de Vigilancia Entomológica (RNVE), formalizada en septiembre de 2024.
Esta red está integrada por 79 localidades centinela distribuidas en 17 jurisdicciones de las cinco regiones del país. A través de ovitrampas y relevamientos en viviendas se mide el índice de positividad de ovitrampas (IPO) y los índices larvarios, indicadores clave para orientar las acciones de prevención, descacharrado y fumigación.
Índices nacionales y persistencia del mosquito
A nivel nacional, el IPO se mantuvo en valores compatibles con riesgo entomológico bajo durante toda la temporada, con un pico de 39,6 en la SE 14, cercano al umbral de riesgo moderado. El comportamiento general fue similar al de la temporada 2024-2025, aunque el descenso de la actividad se registró tres semanas antes, a partir de la SE 17.
El informe resalta que en 2025-2026 no hubo semanas con IPO nacional igual a cero, a diferencia de lo que ocurrió entre las SE 31 y 37 del ciclo previo. Esa persistencia se vincula, en parte, con la incorporación de nuevas localidades a la red de vigilancia, pero también confirma que el mosquito se mantiene activo durante buena parte del año.
En cuanto a los índices larvarios en viviendas, se observó un incremento desde la SE 51 de 2025 hasta la SE 18 de 2026, con valores compatibles con riesgo entomológico alto y moderado. Luego se registró una tendencia descendente, aunque sin llegar a valores nulos, lo que indica que una fracción de la población del vector sobrevivió al invierno en estadios inmaduros.
Diferencias regionales y medidas de control
El NOA fue la región con mayor actividad del vector: los indicadores de oviposición superaron el umbral de riesgo moderado desde la SE 46 de 2025 y alcanzaron riesgo alto entre la SE 5 y la SE 17 de 2026. Los índices larvarios también mostraron riesgo alto entre las SE 4 y 24, con predominio de riesgo moderado el resto de la temporada.
En el NEA, el IPO se mantuvo por debajo del riesgo moderado, aunque con actividad reproductiva constante y con índices larvarios que oscilaron entre riesgo alto y moderado, sin descender a riesgo bajo. En la región Centro se observó un patrón estacional clásico, con alzas desde la primavera y descensos en otoño, pero con detecciones esporádicas fuera del período de mayor circulación, lo que obliga a sostener la vigilancia.
En Cuyo, el IPO no superó el 20% durante el monitoreo, aunque la densidad de huevos fue relativamente elevada y la vigilancia se interrumpió en la SE 13. En la Patagonia, la actividad reproductiva fue baja y en Chubut no se detectó reproducción de Aedes aegypti durante toda la temporada analizada.
Bloqueos, fumigación y recomendaciones a la población
En el contexto del brote de chikungunya, las autoridades desplegaron amplios operativos de bloqueo: se intervinieron 585 casos sospechosos en Salta, Jujuy, Tucumán y Santiago del Estero y se detectaron 163 personas con síndrome febril en las áreas trabajadas. Además, se realizaron fumigaciones espaciales con permetrina al 10% en 1.052 manzanas de Salta, Jujuy y Tucumán.
En paralelo, se bloquearon 79 casos sospechosos de dengue en localidades de Chaco y Misiones, con acciones combinadas de fumigación, vigilancia de febriles y eliminación de criaderos. El Ministerio de Salud insiste en que la participación comunitaria es clave: mantener patios y balcones libres de recipientes con agua, tapar tanques, limpiar canaletas y usar repelente son medidas esenciales para evitar que el mosquito encuentre lugares donde reproducirse.
Las autoridades sanitarias subrayan que, aun con pocos casos confirmados, el riesgo persiste mientras el mosquito Aedes aegypti esté presente en el territorio.
El llamado es a no relajarse durante los meses más frescos, ya que la evidencia muestra que el vector logra sostenerse a lo largo de todo el año. La vigilancia sanitaria y la prevención cotidiana en los hogares son las dos herramientas fundamentales para reducir el impacto de futuras temporadas de dengue y chikungunya en la Argentina.

