Las protestas por el costo de vida derivaron en graves disturbios durante el fin de semana. Negocios fueron saqueados en París y otras ciudades, mientras el Gobierno francés dispuso restricciones nocturnas ante el temor de nuevos episodios de violencia.

Francia atraviesa horas de fuerte tensión después de que una serie de manifestaciones contra el costo de vida terminara en saqueos, destrozos y enfrentamientos en distintas ciudades del país.
Las imágenes difundidas durante las últimas horas muestran a grupos de personas ingresando por la fuerza a comercios, rompiendo vidrieras y retirando mercadería. Entre los locales afectados aparecen grandes cadenas, supermercados, tiendas de indumentaria y comercios de lujo.
En París, algunos de los episodios más graves se produjeron durante el sábado y el domingo. Videos que rápidamente se viralizaron muestran saqueos en establecimientos de marcas como H&M, Louis Vuitton y Pyrenex.
La violencia no quedó limitada a la capital francesa. También se registraron ataques contra comercios en Lyon, Marsella, Burdeos, Rennes, Estrasburgo, Grenoble, Niza y otras ciudades.

Comerciantes, entre los destrozos y las pérdidas
El impacto económico comenzó a quedar expuesto después de los disturbios. Carrefour informó que unas 50 tiendas vinculadas al grupo resultaron afectadas y advirtió que las reparaciones ocasionarán pérdidas millonarias.
Pequeños comerciantes también denunciaron haber perdido buena parte de su mercadería y, en algunos casos, prácticamente todo el capital invertido en sus negocios.
Las calles de diferentes ciudades amanecieron cubiertas por vidrios rotos, residuos y restos de los enfrentamientos. Las autoridades locales comenzaron operativos de limpieza y asistencia para los establecimientos perjudicados.
Toque de queda para intentar contener los disturbios
Ante el aumento de la violencia, el Gobierno francés avanzó con toques de queda parciales y restricciones a las manifestaciones.
En París, la medida alcanza sectores sensibles como la plaza de la República y Les Halles, dos de las zonas donde se concentraron saqueos y enfrentamientos.
Las restricciones también se extendieron a otras ciudades y regiones del país. El objetivo de las autoridades es impedir nuevos ataques mientras se refuerza el despliegue policial.
El Gobierno mantiene bajo vigilancia la evolución de las protestas ante nuevas convocatorias y el riesgo de que los disturbios continúen.

