El cuentapropismo informal, el único empleo que crece en Argentina

NewsITe
El economista Jorge Colina, presidente del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA), encendió una nueva señal de alarma sobre la situación del mercado laboral argentino. Según su análisis, el único segmento que muestra crecimiento sostenido es el del trabajo independiente informal, es decir, quienes trabajan por cuenta propia pero permanecen completamente fuera del sistema.
En declaraciones a la radio Splendid AM 990, Colina describió un escenario de profunda precarización, donde las formas tradicionales de empleo asalariado registrado pierden terreno frente a modalidades inestables y sin protección social. “Lo único que está creciendo es el cuentapropismo informal”, subrayó, aludiendo a aquellas personas que ni siquiera se inscriben en el monotributo pese a que el trámite es sencillo y de bajo costo.
De acuerdo con su diagnóstico, la Argentina se aleja cada vez más de los estándares de los países desarrollados. Mientras que en economías avanzadas como Estados Unidos o Europa alrededor del 90% de los trabajadores son asalariados formales, en el país esa proporción se reduce a la mitad. “En la Argentina tenemos la mitad de la gente asalariada registrada”, detalló Colina, marcando la magnitud de la brecha.
El otro 50% de la fuerza laboral se reparte entre asalariados no registrados —empleados “en negro”, sin aportes jubilatorios ni cobertura de seguridad social— y cuentapropistas informales, que trabajan de manera independiente pero tampoco realizan aportes ni tributan. Según Colina, un 25% corresponde a asalariados informales y el otro 25% a cuentapropistas, lo que implica que la mitad de los trabajadores argentinos se desempeña hoy fuera del sistema.
Brecha con el mundo desarrollado y desafíos estructurales
Para el titular de IDESA, esta estructura laboral refleja problemas de fondo: caída del empleo de calidad, dificultades para que las empresas generen puestos formales y un sistema tributario y regulatorio que desalienta la registración. La extensión del cuentapropismo informal se vincula, además, con la pérdida de poder adquisitivo de los salarios, la destrucción de empleos en sectores productivos y el avance de actividades de muy baja productividad.
- Solo el 50% de los trabajadores está registrado como asalariado formal.
- El 25% trabaja como asalariado informal, sin aportes ni cobertura.
- Otro 25% se desempeña como cuentapropista informal, fuera del sistema.
- En países desarrollados, el empleo asalariado formal ronda el 90%.
“En la Argentina, la mitad de los trabajadores está fuera del sistema de seguridad social”, advirtió Jorge Colina, presidente de IDESA.
Colina consideró que revertir esta tendencia requiere reformas profundas que incentiven la generación de empleo formal, reduzcan la carga sobre la registración de trabajadores y ofrezcan canales accesibles para que los cuentapropistas ingresen al sistema, al menos mediante regímenes simplificados como el monotributo. De lo contrario, el país corre el riesgo de consolidar una economía dual, con una porción reducida de empleo protegido y una mayoría expuesta a la inestabilidad y a la falta de cobertura previsional y sanitaria.
El diagnóstico del economista se suma a otros informes recientes que alertan por el deterioro del mercado de trabajo, en un contexto de recesión, caída del consumo y fuerte aumento del costo de vida. La discusión sobre cómo formalizar a los trabajadores y mejorar la calidad del empleo vuelve a instalarse así en el centro del debate económico y social.

