El dólar mayorista saltó a $1.518 y se amplía la brecha

Fuerte suba del tipo de cambio mayorista hacia el cierre de la semana

Billetes de dólar estadounidense sobre una mesa

NewsITe

En la última rueda hábil de la semana, el dólar mayorista volvió a ubicarse en el centro de la escena financiera al cerrar este viernes en $1.518, tras un incremento diario de cinco pesos, equivalente a una suba de 0,33%. El movimiento se dio en un contexto internacional más volátil y marcó el quiebre de varios días de estabilidad cambiaria.

De acuerdo con datos relevados en el Mercado Libre de Cambios (MLC), el tipo de cambio mayorista venía de sostenerse prácticamente sin cambios alrededor de los $1.513, por lo que el ajuste de este viernes encendió luces de alerta entre operadores y analistas. Aun así, la cotización se mantiene claramente por debajo del techo de la banda cambiaria fijada por el Banco Central, situado hoy en $1.936,17, lo que implica una brecha de $418,17 o cerca del 27%.

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En el segmento minorista, el denominado dólar oficial cerró la semana a $1.535 en la pizarra del Banco Nación, también con un incremento de cinco pesos (0,33%) frente a la rueda previa. En tanto, el dólar blue se mantuvo sin cambios en torno de los $1.545, confirmando una relativa calma en el mercado paralelo y acotando la distancia respecto de las cotizaciones reguladas.

Financieros, brecha y rol del Banco Central

Los dólares financieros mostraron una dinámica dispar pero sin sobresaltos. El dólar MEP se ubicó en la zona de $1.543, con una leve variación positiva de 0,03%, mientras que el Contado con Liquidación (CCL) cerró en torno de los $1.620,10, lo que representó una suba diaria del 0,17%. Estas referencias, seguidas de cerca por empresas e inversores, continúan marcando el pulso de la demanda de cobertura en moneda extranjera.

En paralelo, el Banco Central moderó su ritmo de compras en el mercado mayorista. Este viernes adquirió alrededor de US$ 68 millones, un volumen por debajo del que venía mostrando en jornadas anteriores. No obstante, desde el inicio de la denominada “fase 4” de su programa monetario, la autoridad monetaria ya lleva acumulados cerca de US$ 15.550 millones, con la mira puesta en alcanzar los US$ 20.000 millones antes del año electoral, siempre supeditado al comportamiento de la demanda de dinero y a la liquidez cambiaria.

Solo en octubre, el BCRA lleva comprados US$ 982 millones, más del doble de los US$ 474 millones adquiridos en septiembre. La secuencia mensual refleja una política activa de recomposición de reservas: en agosto se sumaron US$ 768 millones, en julio US$ 2.162 millones, en junio US$ 1.418 millones, en mayo US$ 2.596 millones, en abril US$ 2.769 millones, en marzo US$ 1.671 millones, en febrero US$ 1.557 millones y en enero US$ 1.158 millones.

Reservas en alza y expectativas del mercado

El resultado de esta estrategia se ve en el nivel de reservas internacionales. De acuerdo con los últimos datos oficiales, el stock cerró la semana con un incremento diario de US$ 196 millones, hasta ubicarse en torno de los US$ 50.236 millones. De esta forma, el Banco Central consolida el mantenimiento del piso de US$ 50.000 millones, un umbral que el mercado mira como referencia clave de fortaleza cambiaria.

Especialistas consultados señalan que la combinación de un mayor ritmo de acumulación de divisas, una brecha relativamente contenida con la banda superior y una menor volatilidad en los dólares paralelos configura, por ahora, un escenario de relativa estabilidad. Sin embargo, advierten que las próximas semanas serán determinantes para evaluar si la presión cambiaria se intensifica en la previa del calendario electoral y si el BCRA logra sostener el objetivo de reservas sin afectar la dinámica de la actividad.

La evolución del dólar mayorista, la estrategia de compras del Banco Central y el nivel de reservas se han convertido en indicadores centrales para medir el margen de maniobra de la política económica en la recta final del año.

Con un mundo más desafiante y la economía local todavía en proceso de reacomodamiento, la atención seguirá puesta en la cotización del dólar y en la capacidad del Banco Central para administrar tensiones, preservar el poder de fuego de sus reservas y evitar saltos bruscos que impacten en precios y expectativas.

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