El organismo internacional volvió a insistir con la reducción del gasto en subsidios

NewsITe
En su nuevo informe sobre las perspectivas para América, el Fondo Monetario Internacional (FMI) volvió a poner la lupa sobre la política de subsidios energéticos en la Argentina. Si bien reconoció los avances realizados en los últimos años, el organismo sostuvo que las ayudas estatales deben concentrarse de manera más precisa en los sectores de menores ingresos para resguardar las cuentas públicas en un contexto de precios internacionales de la energía aún elevados.
El documento, titulado “Perspectivas Económicas para las Américas” y presentado en el marco de la reunión anual que el FMI desarrolla en Bangkok, Tailandia, analiza el impacto del encarecimiento de la energía y las respuestas que vienen adoptando los distintos gobiernos de la región. En ese marco, el Fondo ubicó a la Argentina entre los países que avanzaron con decisiones de alcance significativo para reducir subsidios e intentar que los valores internacionales se reflejen con mayor claridad en las tarifas internas.
“Argentina, Bolivia y Ecuador han adoptado medidas firmes para reducir los subsidios y permitir que los precios mundiales se vean mejor reflejados en los precios internos”, subraya el informe. El organismo compara estas acciones con la estrategia aplicada por otros países que optaron por amortiguar el impacto a través de subsidios generalizados a los combustibles, rebajas impositivas y garantías crediticias, lo que a juicio del FMI complica los esfuerzos de consolidación fiscal.
El Fondo advierte que esas intervenciones no focalizadas, si bien brindaron alivio inmediato a hogares y empresas, también generaron distorsiones y atenuaron las señales de precios que suelen contribuir a moderar el consumo de energía. Por eso, recomienda “rediseñar” los esquemas de asistencia para que estén más orientados a los segmentos vulnerables y no reinstalen subsidios masivos que ya habían sido parcialmente eliminados.
Pronóstico del FMI para la economía argentina
Además del capítulo energético, el organismo dedica un apartado a la evolución macroeconómica del país. La proyección oficial señala que la actividad en la Argentina recién se consolidaría en 2027, motorizada por una combinación de mayor consumo e inversión, a la par de una inflación en descenso y de las reformas económicas actualmente en marcha.
En su análisis regional, el FMI prevé que los altos precios de las materias primas seguirán impulsando la actividad en las economías exportadoras de energía. Entre ellas menciona a Estados Unidos, Canadá, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Trinidad y Tabago, Venezuela y también a la Argentina, que podría verse favorecida por una mejora de sus términos de intercambio si logra sostener la producción.
- Reconocimiento del FMI a los esfuerzos de Argentina y Ecuador para reforzar la sostenibilidad de la deuda.
- Énfasis en la necesidad de subsidios energéticos más focalizados en los hogares de menores ingresos.
- Proyección de un repunte de la economía argentina recién hacia 2027, con inflación en baja.
“Es importante preservar los avances que varios países, como Argentina, Bolivia y Ecuador, han logrado a base de mucho esfuerzo para reducir o eliminar los subsidios energéticos”, remarca el informe.
Con este diagnóstico, el FMI marca el rumbo de las discusiones que se vienen para la política energética y fiscal argentina: más segmentación en las ayudas, menos distorsiones en los precios y un horizonte de crecimiento que, según sus estimaciones, recién se afirmaría dentro de algunos años.

