Dos integrantes de la escolta del primer ministro de Yemen murieron en el bombardeo al complejo Al-Maashiq, en Adén. El jefe de Gobierno y los ministros que se encontraban en el lugar resultaron ilesos, según informaron las autoridades.

Un ataque con misiles de los rebeldes hutíes contra el Palacio Presidencial Al-Maashiq, en la ciudad yemení de Adén, dejó este jueves al menos dos muertos y varios heridos. El Gobierno reconocido internacionalmente confirmó que entre las víctimas fatales se encuentran dos integrantes de la escolta del primer ministro, Shaya Al-Zindani, quien salió ileso junto con los miembros del gabinete presentes en el complejo.
El palacio funciona como sede del Ejecutivo en Adén, capital provisional del país desde que los hutíes tomaron Saná en 2014. El Ministerio de Información yemení confirmó el ataque y comunicó que las principales autoridades se encontraban a salvo.
Los hutíes, respaldados por Irán, reivindicaron la ofensiva y afirmaron que apuntaron contra un supuesto centro de operaciones militares saudí instalado dentro del recinto. Esa explicación corresponde a la versión del grupo, que sostuvo que su objetivo era atacar posiciones de las fuerzas de Arabia Saudita.
El bombardeo se produjo en medio de una escalada de enfrentamientos entre la milicia y la coalición liderada por el reino saudí, que apoya al Gobierno yemení. La ofensiva alcanzó así el complejo desde el que funciona la conducción política y administrativa del Ejecutivo.
Los hutíes amenazaron con nuevos ataques contra posiciones saudíes
Menos de una hora antes del ataque, el grupo había reiterado sus advertencias sobre la seguridad del espacio aéreo y los aeropuertos de Arabia Saudita. En su comunicado, sostuvo que continuará golpeando despliegues militares saudíes como respuesta a los bombardeos sobre Yemen.
Por su parte, la coalición informó que interceptó drones y un misil de crucero en distintas zonas del territorio saudí. También denunció intentos de ataque contra infraestructura del reino y aseguró que mantendrá sus operaciones contra las capacidades militares de los hutíes.
La guerra en Yemen enfrenta desde hace más de una década a los insurgentes, que controlan Saná y amplias zonas del norte, con el Gobierno reconocido internacionalmente y otras fuerzas. La participación de Arabia Saudita y el respaldo iraní a los hutíes agregan una dimensión regional a un conflicto que ha provocado una grave crisis humanitaria.
El saldo inicial del ataque en Adén era de dos fallecidos, aunque otros reportes posteriores elevaron la cifra a cuatro. Las diferencias entre los balances obligan a mantener el número de víctimas como provisional mientras se conocen nuevas precisiones.

