Familiares, amigos, allegados y seguidores acompañaron este jueves los restos de Jorge “Locomotora” Castro hasta el cementerio de Morón. El histórico boxeador argentino murió el miércoles a los 59 años. Aplausos, flores y muestras de afecto marcaron la despedida de uno de los campeones más populares del deporte nacional.

Familiares, amigos y fanáticos despidieron este jueves a Jorge “Locomotora” Castro, quien murió el miércoles a los 59 años luego de sufrir una descompensación en Morón. Tras el velatorio, sus restos fueron trasladados al cementerio de esa localidad bonaerense en medio de una caravana y numerosas muestras de afecto.
La despedida reunió a decenas de personas que se acercaron para acompañar a la familia del excampeón mundial. Hubo aplausos al paso del cortejo fúnebre, coronas de flores y un pasillo formado por quienes quisieron darle el último adiós a una de las figuras más reconocidas del boxeo argentino.
El velatorio había comenzado durante la tarde del miércoles en una cochería de Morón y se extendió hasta el mediodía de este jueves. Desde allí partió el vehículo que transportó sus restos, seguido por una extensa fila de autos rumbo al cementerio.
Entre las expresiones de reconocimiento aparecieron arreglos florales enviados por distintos sectores vinculados al boxeo. River Boxing Team fue una de las organizaciones que hizo llegar una corona para acompañar la despedida.


Qué determinó la autopsia de Locomotora Castro
La muerte de Castro había causado conmoción durante la madrugada del miércoles. El exboxeador se encontraba en el Bingo de Morón cuando comenzó a sentir un fuerte dolor en el pecho y posteriormente se descompensó. Pese a los primeros auxilios, falleció en el lugar.
El resultado preliminar de la autopsia determinó que Castro sufrió un edema agudo de pulmón como consecuencia de una falla cardíaca y estableció que se trató de una muerte no traumática. El excampeón mundial padecía diabetes y era insulinodependiente desde hacía años.
Su fallecimiento sorprendió incluso a quienes habían tenido contacto con él durante las últimas semanas. Walter Quintero, médico que acompañó al boxeador durante más de tres décadas, contó que lo había visto aproximadamente un mes antes y que lo había encontrado en buen estado general.
Un campeón que quedó en la historia del boxeo argentino
Nacido el 18 de agosto de 1967 en Caleta Olivia, Santa Cruz, Jorge Fernando Castro construyó una extensa carrera profesional y se convirtió en uno de los boxeadores argentinos más reconocidos de las últimas décadas.
Su gran consagración llegó en 1994, cuando derrotó al estadounidense Reggie Johnson y conquistó el título mundial mediano de la Asociación Mundial de Boxeo. Aquel cinturón lo colocó definitivamente entre los nombres destacados de la historia del pugilismo nacional.
Pero su imagen quedó ligada especialmente a otra pelea. En diciembre de ese mismo año enfrentó al estadounidense John David Jackson en Monterrey, México. Castro estaba siendo ampliamente superado y había recibido un duro castigo cuando, en el noveno round, conectó el golpe que dio vuelta el combate y terminó con victoria por nocaut.
El propio Castro bautizó aquella reacción como “La mano de Dios”. El combate se transformó con el paso de los años en una de las remontadas más recordadas por los aficionados argentinos y fue distinguido por la revista especializada The Ring.
Más allá de los títulos, “Locomotora” construyó una relación particular con el público. Su estilo frontal, su capacidad para soportar castigo y una personalidad que trascendió el cuadrilátero lo mantuvieron como una figura popular incluso mucho después de abandonar la actividad profesional.
Este jueves, esa relación volvió a quedar reflejada en Morón. Entre flores, abrazos y aplausos, familiares, amigos y seguidores acompañaron su último recorrido y despidieron a un campeón que dejó una marca profunda en el boxeo argentino.

