El 27 de septiembre de 1997, un tractor que trasladaba una carroza perdió capacidad de frenado mientras descendía por avenida Alberdi y terminó embistiendo a parte del público que presenciaba el desfile estudiantil. El episodio dejó una víctima fatal y marcó el final de una de las celebraciones más recordadas de la primavera nicoleña.

Durante años, la llegada de septiembre transformaba las calles de San Nicolás. Estudiantes de distintos colegios trabajaban durante semanas en la preparación de carrozas, mientras familias y vecinos aguardaban sobre las veredas para acompañar uno de los acontecimientos estudiantiles más convocantes de la ciudad.
Los carros decorados por los alumnos eran trasladados por camionetas y pequeños tractores a lo largo de un recorrido que reunía a cientos de personas. Cada establecimiento educativo preparaba su propuesta con anticipación y el desfile se había convertido en una tradición asociada a los festejos de primavera.
Todo cambió el 27 de septiembre de 1997
Durante aquella jornada, uno de los tractores que transportaba una carroza circulaba por avenida Alberdi en dirección al río. Mientras descendía por la pronunciada pendiente de esa arteria, el vehículo no logró frenar y comenzó a ganar velocidad.
El tractor terminó alcanzando a parte del público que observaba el paso de las carrozas desde el recorrido. Como consecuencia del impacto, una persona perdió la vida.
La tragedia modificó para siempre una celebración que hasta entonces ocupaba un lugar central dentro de las actividades estudiantiles de San Nicolás. Después de aquel episodio, los tradicionales desfiles de carrozas fueron cancelados y nunca volvieron a realizarse bajo aquella modalidad.
El final de una tradición nicoleña
La primavera continuó teniendo actividades destinadas a estudiantes y jóvenes, aunque los festejos comenzaron a adoptar otras características. Con el paso de los años, las celebraciones se trasladaron hacia otros espacios y dejaron atrás los recorridos de carrozas por las calles.
Para generaciones de nicoleños, sin embargo, aquellos desfiles permanecieron ligados a una época particular de la ciudad. Alumnos, docentes, familias y vecinos participaban de una actividad que durante años había convertido septiembre en uno de los momentos más esperados del calendario estudiantil.
El 27 de septiembre de 2026 se cumplieron 29 años de aquella tragedia.

