Sheinbaum desmintió acusaciones de consumo de marihuana en vivo

NewsITe
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, salió al cruce de versiones periodísticas que la señalaban como consumidora de marihuana para enfrentar el estrés y la depresión. En su primera transmisión en vivo a través de Instagram y TikTok, la mandataria calificó de falsas esas afirmaciones y advirtió sobre la proliferación de noticias falsas en redes sociales.
Las acusaciones habían sido formuladas por la periodista y escritora mexicana Anabel Hernández, quien, citando presuntas fuentes cercanas al entorno presidencial, sugirió que Sheinbaum recurriría al consumo de marihuana como mecanismo para sobrellevar la presión del cargo. Dichas declaraciones fueron replicadas por medios internacionales, entre ellos la cadena pública alemana DW, y recogidas por la agencia Noticias Argentinas.
En la transmisión, de alrededor de 25 minutos, Sheinbaum fue categórica al negar el uso de drogas. “Hubo una periodista que dijo que yo usaba drogas, es falso, absolutamente falso. ¿Cómo creen que yo voy a andar haciendo esas cosas? Lo que pasa es que hay muchas fake news en las redes, tengan mucho cuidado”, afirmó, al tiempo que pidió a la audiencia ser crítica con el contenido que circula en las plataformas digitales.
La presidenta aprovechó el contacto en vivo para abordar otro tema sensible: la posible regulación de contenidos violentos en redes sociales. Según explicó, el objetivo del gobierno no es censurar opiniones ni restringir la libertad de expresión, sino poner límites a la difusión de mensajes que puedan incentivar conductas violentas, especialmente dirigidas contra niñas, niños y adolescentes.
Debate por la regulación de contenidos en redes sociales
Sheinbaum detalló que la consejera jurídica de la Presidencia, Luisa María Alcalde, y el titular de la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones, José Antonio Peña Merino, mantuvieron reuniones con representantes de distintas plataformas digitales. De esos encuentros, señaló, surgió un acuerdo para avanzar en mecanismos que permitan regular mejor los contenidos violentos, sin caer en prácticas de censura.
Mientras la mandataria intentaba centrar el mensaje en la agenda de regulación y protección de menores, la audiencia conectada al vivo la interpeló sobre otros problemas urgentes. Entre las consultas recurrentes aparecieron la inseguridad, la crisis en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), los problemas de abastecimiento de agua en el estado de Jalisco y las denuncias por represión de manifestantes.
El episodio puso de relieve, por un lado, la tensión permanente entre el gobierno y parte de la prensa crítica, y por el otro, el rol de las redes como espacio de disputa política e informativa. En un contexto marcado por la desinformación y la circulación veloz de rumores, la propia presidenta mexicana optó por acudir a esos mismos canales para negar las acusaciones sobre consumo de drogas y, al mismo tiempo, reforzar su propuesta de regular contenidos sensibles en el ecosistema digital.
“Hay muchísimas fake news. Hay que tener mucho cuidado de lo que dicen las redes sociales”, insistió Sheinbaum al dirigirse a los usuarios que seguían la transmisión en vivo.
De este modo, el cruce con la periodista Anabel Hernández se convierte en un nuevo capítulo del debate sobre los límites del periodismo de investigación, la responsabilidad de quienes difunden versiones no comprobadas y el desafío de los gobiernos democráticos para enfrentar la desinformación sin vulnerar la libertad de expresión.

