Brasil refuerza la seguridad y apunta a las bandas narco tras las rejas

NewsITe
El Gobierno de Brasil puso en marcha un ambicioso programa nacional para bloquear el uso ilegal de teléfonos celulares y otros dispositivos de telecomunicaciones dentro de las cárceles. La iniciativa apunta directamente a cortar las comunicaciones de las organizaciones criminales que operan desde los penales y fortalecer así la seguridad pública en todo el país.
El Programa Nacional de Neutralización de Comunicaciones Ilícitas en Establecimientos Penales fue oficializado por decreto presidencial y prevé una coordinación estrecha entre el Gobierno federal, los estados y el Distrito Federal, con la participación clave de la Agencia Nacional de Telecomunicaciones (Anatel). El objetivo es identificar con rapidez los equipos usados de forma irregular y agilizar el bloqueo de sus señales.
Entre las medidas centrales se destaca la creación del Registro Nacional de Perímetros de Seguridad Penitenciaria, una base de datos georreferenciada que reunirá información detallada de cada establecimiento carcelario y de sus zonas de influencia. Este registro estará bajo la órbita del Ministerio de Justicia y Seguridad Pública y se integrará al Sistema Nacional de Información Penitenciaria (Sisdepen), lo que permitirá cruzar datos y mejorar la toma de decisiones.
Cómo funcionará el nuevo sistema de bloqueo
El decreto también regula el uso de inhibidores de señales de radiocomunicación, herramientas que las administraciones penitenciarias podrán emplear de acuerdo con los parámetros técnicos fijados en la normativa. La política combina así barreras físicas y tecnológicas para reducir la posibilidad de que los reclusos se conecten con el exterior.
Uno de los ejes será una plataforma digital que permitirá a las autoridades penitenciarias enviar información técnica sobre los teléfonos detectados, incluyendo el código IMEI (Identidad Internacional de Equipo Móvil). Con esos datos, se podrá requerir el bloqueo administrativo de los aparatos sin necesidad de incautarlos previamente ni solicitar, caso por caso, una autorización judicial específica.
El Ministerio de Justicia tendrá hasta 180 días para poner en funcionamiento esta herramienta. De acuerdo con datos oficiales, se espera que el sistema agilice la respuesta frente a comunicaciones clandestinas y mejore la coordinación entre los responsables de la seguridad carcelaria y los organismos reguladores de telecomunicaciones.
Un desafío clave para la seguridad brasileña
El uso informal de teléfonos móviles en las prisiones brasileñas es considerado uno de los principales desafíos para las políticas de seguridad pública. A través de estos dispositivos, las bandas criminales logran mantener contacto con sus redes en libertad, coordinar acciones delictivas y emitir órdenes desde el interior de los penales, incluso a miles de kilómetros de distancia.
- Las autoridades buscan cortar el flujo de información entre líderes encarcelados y sus colaboradores en la calle.
- El programa complementa inspecciones físicas, requisas sorpresivas y nuevas tecnologías de detección.
- Se apunta a reducir extorsiones, tráfico de drogas y coordinación de ataques planificados desde las cárceles.
La nueva política se suma a operativos como la Operación Mute, coordinada por la Secretaría Nacional de Políticas Penales, que entre el 21 y el 25 de septiembre permitió incautar 598 teléfonos celulares en establecimientos penitenciarios de todo Brasil. En ese despliegue participaron 4.212 policías penales, se inspeccionaron 107 unidades y se alcanzó a más de 88.000 personas privadas de libertad.
“Las comunicaciones ilícitas desde las cárceles alimentan el poder de las organizaciones criminales. Neutralizarlas es condición imprescindible para recuperar el control del Estado”, sostienen desde el Ministerio de Justicia brasileño.
Con este programa, el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva busca dar una señal de firmeza frente al crimen organizado y avanzar en un control más estricto del sistema penitenciario, un eslabón crítico en la lucha contra las bandas que dominan amplios territorios urbanos en Brasil.

