Pediatras alertan sobre muerte súbita y cómo prevenirla

Semana del Sueño Seguro: la SAP refuerza pautas para cuidar a los bebés

Bebé durmiendo en su cuna en posición segura

NewsITe

La Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) lanzó, en el marco de la Semana del Sueño Seguro, un fuerte llamado a familias y equipos de salud para reducir el riesgo de muerte súbita e inesperada del lactante (MSIL). El organismo insistió en que no existe una única causa ni una sola medida preventiva y que la protección comienza desde el embarazo y se prolonga durante todo el primer año de vida.

De acuerdo con las Estadísticas Vitales 2024, en la Argentina se registraron 138 muertes infantiles domiciliarias, de las cuales 63 fueron atribuidas a muerte súbita e inesperada del lactante. El término MSIL comprende el fallecimiento inesperado de niñas y niños de entre 7 y 365 días, sin causa clara en las 24 horas previas y cuyo origen se desconoce hasta completar la investigación médica y legal.

– Publicidad –

En un documento titulado “Campaña de Sueño Seguro. Disminución del riesgo de muerte súbita e inesperada del lactante”, el Comité Nacional de Pediatría General Ambulatoria y el Grupo de Trabajo de MSIL de la SAP actualizan la evidencia disponible y detallan las principales recomendaciones. El lema central es contundente: “Disminuir el riesgo de muerte súbita e inesperada del lactante es una responsabilidad compartida. Dormir seguro es cuidar la vida”.

Contexto social y factores que aumentan el riesgo

El análisis federal de la Dirección de Salud Perinatal y Niñez del Ministerio de Salud de la Nación revela que el 82,7% de las muertes domiciliarias estudiadas se produjo en bebés de 0 a 5 meses. En el 69,2% de los casos había colecho, el 70,8% ocurrió en hogares con hacinamiento y en el 27,4% se registró consumo de tabaco por parte de al menos un conviviente. Las tasas más altas se concentran en provincias del Noroeste y el Noreste argentino.

Lejos de responsabilizar a las familias, la SAP plantea que estos números evidencian la necesidad de abordar la problemática contemplando la vulnerabilidad del lactante, las condiciones de vida y las circunstancias concretas en las que duerme el bebé. Las consultas pediátricas, remarcan, deben ser un espacio de diálogo para conocer costumbres, evaluar riesgos y adaptar recomendaciones a las posibilidades reales de cada hogar.

El colecho, práctica extendida y valorada en muchos hogares, merece una mirada especial. Su impacto depende del contexto: la superficie de descanso, la cantidad de personas que comparten la cama, el consumo de alcohol, sedantes o drogas, el tabaquismo, la presencia de otros niños o mascotas y el nivel de cansancio de los adultos son factores que pueden incrementar significativamente el riesgo.

Recomendaciones clave para un sueño seguro

La SAP enfatiza que el lugar más seguro para el descanso del bebé es su propia cuna, ubicada en la misma habitación de quienes lo cuidan, pero sin compartir la cama, al menos durante los primeros seis meses. Se recomienda acostarlo siempre boca arriba, en una superficie firme y plana, mantener la cuna despejada de almohadas, peluches, nidos, chichoneras, acolchados voluminosos y ropa suelta, y evitar por completo la exposición al humo de tabaco y nicotina.

También se desaconseja el uso de huevitos, sillitas de auto, cuñas o dispositivos de posicionamiento como lugar habitual de sueño, ya que no ofrecen la postura ni la superficie adecuadas. Otro punto central es la advertencia sobre el mercado: no existe hasta el momento ningún producto o monitor que haya demostrado científicamente prevenir la muerte súbita del lactante, por lo que la seguridad no puede delegarse en aparatos sino en hábitos respaldados por evidencia.

El documento destaca además que el riesgo de colecho se multiplica cuando la capacidad de alerta del adulto está disminuida por cansancio extremo, consumo de alcohol, medicamentos sedantes, drogas ilícitas o tabaquismo. Ante un sueño involuntario mientras se alimenta al bebé, los especialistas señalan que, aunque no sea lo ideal, es menos peligroso que ocurra en la cama y no en sofás o sillones, donde el pequeño puede quedar atrapado en posiciones que favorecen la asfixia.

Embarazo, lactancia y políticas públicas

La prevención empieza antes del nacimiento. La SAP subraya la importancia de los controles prenatales, la vacunación adecuada —incluida la inmunización contra el virus sincicial respiratorio (VSR)—, la prevención de la prematurez y del bajo peso al nacer y la eliminación del tabaco, alcohol y otras sustancias durante el embarazo. La prematurez, advierten, es un factor de riesgo creciente: entre 2020 y 2023 la tasa de nacimientos prematuros promedió el 9,6% y en 2023 llegó al 12,1%.

La lactancia materna aparece como otra herramienta protectora. En el país, el 97% de los bebés inicia la lactancia, pero sólo el 44% mantiene lactancia exclusiva hasta los seis meses y el 71% continúa con algún tipo de lactancia. Favorecer la lactancia humana y evitar el exceso de abrigo se suman a medidas como el uso de chupete antes de dormir, una vez que la lactancia esté bien establecida, que también mostró efecto protector.

“No existe una medida aislada capaz de eliminar el riesgo. Lo que podemos hacer es disminuirlo sumando cuidados respaldados por evidencia y evitando que varios factores de riesgo coincidan en un mismo bebé”, remarca la SAP al presentar la campaña de Sueño Seguro.

Para la entidad pediátrica, la reducción de las muertes vinculadas al sueño infantil exige no sólo que las recomendaciones sean conocidas y comprendidas, sino también que las familias cuenten con las condiciones materiales para poder aplicarlas. En esa línea, la SAP apela a la articulación entre familias, equipos de salud, Estado, medios de comunicación y sector privado, con el objetivo de que dormir seguro sea una práctica posible y cotidiana en todo el país.

- Publicidad -
- Publicidad -
- Publicidad -