Seis de cada 10 estudiantes secundarios dicen sentir tristeza o dificultades para disfrutar

SALUD MENTAL ADOLESCENTE

Un análisis de datos del operativo Aprender también encontró altos niveles de problemas de concentración, ansiedad y soledad. El informe plantea que ese escenario puede funcionar como correlato y como factor de riesgo de las situaciones de conflictividad escolar y advierte sobre la necesidad de fortalecer la detección temprana y los espacios de escucha y acompañamiento en las escuelas.

Seis de cada diez estudiantes secundarios de Argentina manifiestan haber experimentado tristeza o dificultades para disfrutar de manera sostenida. Alrededor de la mitad también reporta problemas de concentración, nerviosismo o ansiedad y sentimientos persistentes de soledad.

Los datos surgen del primer informe del Observatorio de Convivencia, Conflictividades y Violencias en Entornos Escolares de la Fundación La Salle Argentina. El estudio analiza información producida por el operativo Aprender.

El 60,6% de los estudiantes secundarios reportó tristeza o dificultades para disfrutar de manera sostenida, según muestra el informe. El 54,7% señaló dificultades para concentrarse, el 48,7% manifestó nerviosismo o ansiedad y el 46,6% dijo experimentar sentimientos persistentes de soledad.

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“Son datos que alertan, que preocupan y que nos interpelan para tomar acciones que favorezcan la detección precoz y el abordaje de las condiciones individuales o del entorno socioafectivo que pueden propiciar esa situación”, señaló Patricia Marchitto, directora ejecutiva de Fundación La Salle Argentina.

El documento describe los resultados como un cuadro de “alta vulnerabilidad psicoemocional”. A la vez, aclara que estos indicadores conviven con vínculos mayoritariamente positivos de los adolescentes con docentes y compañeros. Para los autores, eso sugiere que el malestar detectado no puede explicarse únicamente por las relaciones dentro de la escuela, sino que incluye también una dimensión subjetiva más amplia.

Los porcentajes surgen de las respuestas de los estudiantes a preguntas sobre su bienestar y sus experiencias emocionales (no expresan la prevalencia de trastornos específicos de salud mental).

Para Ana Campelo, coordinadora del Observatorio, los resultados muestran “un estudiantado secundario con elevados niveles de malestar psicoemocional”. El informe plantea además que ese escenario puede funcionar como correlato y como factor de riesgo de las situaciones de conflictividad escolar.

Prevención y articulación

El informe pone el foco en la capacidad de las instituciones educativas para generar espacios sostenidos de escucha y acompañamiento, aunque advierte que la respuesta no puede recaer exclusivamente sobre las escuelas.

“La pregunta es qué condiciones puede construir la escuela para que cada estudiante pueda ser escuchado y acompañado. Qué espacios preventivos y sostenidos hay en la escucha, la contención y la participación que se puede generar. Mirar, escuchar, alojar, acompañar. Son verbos sencillos, pero piden tiempo, adultos disponibles, formación y una comunidad que los sostenga”, interrogan y remarcan que la intervención debe exceder los límites de la institución educativa. El acompañamiento requiere articulación entre las familias, las organizaciones barriales, los servicios de salud, las escuelas y los programas específicos de prevención.

Otro dato que el informe señala entre los más preocupantes es la participación adolescente en apuestas online. En 2024, el 20,4% de los estudiantes secundarios declaró participar en juegos de apuestas por Internet. La proporción ascendía al 31% entre los varones, frente al 11% entre las mujeres.

Los investigadores consideran que la posible intersección entre las apuestas, el malestar emocional y las dinámicas de los entornos digitales constituye una agenda que requiere investigación y políticas de intervención que involucren a distintos sectores.

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