En los últimos diez años, el porcentaje de hogares propietarios cayó del 72% al 68%, mientras que los que alquilan aumentaron del 17% al 20%. La dificultad para acceder a créditos hipotecarios y las barreras económicas para comprar una vivienda profundizan una tendencia que afecta especialmente a las generaciones más jóvenes.

El acceso a la vivienda propia se vuelve cada vez más difícil en Argentina. Durante la última década, la proporción de hogares propietarios registró una caída de cuatro puntos porcentuales, al pasar del 72% en 2016 al 68% en 2025. En contrapartida, el porcentaje de familias que alquilan aumentó del 17% al 20%, reflejando una transformación progresiva en las condiciones de acceso a la vivienda.
Los datos corresponden al Monitor de Asequibilidad de la Vivienda, elaborado por el Observatorio Federal de Acceso a la Vivienda de Argentina (OFAVA), sobre la base de estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
El relevamiento confirma que, aunque la mayoría de los hogares argentinos continúa habitando una propiedad propia, el alquiler gana participación, particularmente entre los jóvenes y en las principales ciudades del país.
El alquiler gana terreno
La situación presenta diferencias importantes según las regiones. En la Patagonia y los grandes centros urbanos, los hogares que alquilan representan entre el 25% y el 33% del total.
En cambio, en provincias del norte argentino, como Formosa, apenas el 7% de los hogares son inquilinos, mientras que en Santiago del Estero y Chaco esa proporción alcanza el 9%.
Sin embargo, los especialistas advierten que una mayor cantidad de propietarios no necesariamente implica mejores condiciones habitacionales. En numerosas localidades, las viviendas se obtienen mediante herencias o procesos de autoconstrucción, mientras persisten importantes déficits de infraestructura y servicios.
Los inquilinos tienen ingresos más altos
Uno de los resultados más llamativos del estudio es que los hogares que alquilan registran ingresos per cápita superiores a los de quienes son propietarios.
Según los datos del primer trimestre de 2026, el ingreso mensual por integrante de los hogares inquilinos alcanza aproximadamente $1,3 millones, frente a los $983.000 correspondientes a los propietarios. La diferencia es del 34%.
Esta situación responde, en parte, a las características de cada grupo. Los hogares que alquilan suelen estar integrados por personas más jóvenes y tienen un promedio de 2,5 integrantes, mientras que entre los propietarios el promedio asciende a tres personas.
También existen diferencias generacionales: la edad promedio de los jefes de hogares propietarios es de 56 años, mientras que entre los inquilinos desciende a 41 años.
Los créditos hipotecarios no logran recuperarse
La falta de financiamiento continúa siendo uno de los principales obstáculos para acceder a una vivienda.
Durante los primeros nueve meses de 2026 se otorgaron aproximadamente 20.900 créditos hipotecarios en todo el país, una cifra que representa una caída del 37% respecto del mismo período del año pasado.
Si bien desde junio comenzó a observarse una recuperación de la actividad, el repunte todavía resulta insuficiente para compensar la contracción acumulada.
En septiembre se concedieron alrededor de 3.600 préstamos hipotecarios, acercándose a los niveles máximos registrados durante 2025.
Otro aspecto destacado es la concentración del financiamiento. Entre enero y julio, el Banco Nación otorgó casi el 66% de los préstamos, mientras que el BBVA concentró otro 14%. De esta manera, ambas entidades reunieron aproximadamente ocho de cada diez operaciones.
La distribución territorial también muestra fuertes desigualdades: las provincias del Noroeste y Nordeste argentino recibieron menos del 4% del financiamiento hipotecario nacional.
El escenario refleja una dificultad estructural que atraviesa a distintas generaciones: mientras aumenta la proporción de familias que deben alquilar para resolver sus necesidades habitacionales, el acceso a la propiedad continúa condicionado por la disponibilidad de ahorro y financiamiento a largo plazo.

