Polémica en la Primera Nacional por un fallo corregido con celular

NewsITe
All Boys y Godoy Cruz empataron 0 a 0 en el estadio Islas Malvinas, en un partido de la trigésimo tercera fecha de la Primera Nacional que quedará marcado por un episodio inédito: la corrección de un fallo arbitral a partir de las imágenes reproducidas en un teléfono celular, en una suerte de “VAR casero” que reavivó el debate sobre el uso de la tecnología en el ascenso.
El encuentro, dirigido por Nicolás Lamolina, se disputó en un clima de alta tensión desde el inicio, con retraso en el comienzo y una serie de decisiones arbitrales que encendieron la bronca de los futbolistas y de las tribunas. Sin embargo, lo que terminó de convertir el partido en un caso testigo fue la insólita secuencia que rodeó a un penal sancionado para el Tomba.
Promediando el complemento, Lamolina cobró penal para Godoy Cruz por una supuesta infracción de Iván Zafarana sobre Axel Rodríguez dentro del área. De inmediato, los jugadores de All Boys rodearon al juez y, en una escena pocas veces vista en el fútbol profesional argentino, le mostraron en la pantalla de un celular la repetición de la jugada, donde se apreciaba que el contacto se producía claramente fuera del área grande.
La protesta derivó en una interrupción de 22 minutos, durante los cuales el árbitro mantuvo un extenso diálogo con los protagonistas y su terna asistente. Finalmente, y a contramano de lo que establecen los protocolos vigentes —que no contemplan el uso de dispositivos móviles externos— Lamolina decidió rectificar su decisión, anuló el penal y lo transformó en tiro libre directo a favor de Godoy Cruz, que no alteró el marcador.
Un arbitraje bajo la lupa y un clima enrarecido
No fue la única jugada discutida. Minutos antes, alrededor de los 20 del segundo tiempo, el juez ya había sancionado otro penal para el equipo mendocino por una presunta mano de Emiliano Purita. La televisación oficial no logró aportar una imagen concluyente, pero de todos modos se mantuvo la decisión. El encargado de ejecutar fue Martín Pino, quien desperdició la chance desde los doce pasos y mantuvo el 0 a 0.
A todo esto se sumó un contexto complicado fuera del campo de juego. El partido debió comenzar con media hora de demora por incidentes en los accesos al estadio Islas Malvinas. En la previa se registraron enfrentamientos entre hinchas locales y fuerzas de seguridad, con utilización de gases lacrimógenos, balas de goma y piedrazos, lo que extendió la tensión a las gradas y dejó un telón de fondo de preocupación.
Expulsión, gol anulado y un empate tapado por la polémica
Sobre el cierre del encuentro, All Boys sufrió otro revés: Zafarana vio la tarjeta roja y, poco después, un gol del equipo de Floresta fue anulado por posición adelantada. La combinación de la expulsión, las sanciones en contra y el episodio del celular alimentó la sensación de bronca en el local, que sintió que el arbitraje lo perjudicó a lo largo de la tarde.
- Dos penales sancionados para Godoy Cruz, uno errado y otro rectificado.
- Un fallo corregido tras revisar imágenes en un teléfono celular.
- Retraso en el inicio del partido por incidentes en los accesos.
- Expulsión de Zafarana y un gol anulado a All Boys en el final.
El empate sin goles terminó siendo una anécdota: el protagonismo se lo llevó la insólita utilización de un “VAR casero” y la actuación del árbitro, que promete ser tema de análisis en los organismos arbitrales y en los despachos de la Primera Nacional.
Con el 0 a 0 consumado, el resultado deportivo quedó completamente opacado por la controversia. El caso vuelve a poner sobre la mesa la desigualdad tecnológica entre la Liga Profesional y las categorías de ascenso, y abre interrogantes sobre cómo garantizar mayor justicia deportiva sin vulnerar el reglamento ni la autoridad arbitral.

