El primer ministro británico, Andy Burnham, señaló a la Guardia Revolucionaria Islámica como responsable de la supuesta operación. Londres anunció nuevas sanciones contra ciudadanos iraníes, mientras Teherán rechazó las acusaciones.

El Gobierno del Reino Unido acusó a Irán de haber coordinado un presunto plan de ataque contra la base aérea de RAF Fairford, en el suroeste de Inglaterra, utilizada por las fuerzas estadounidenses en sus operaciones militares contra territorio iraní. Tras la denuncia, Londres anunció nuevas sanciones y convocó al embajador iraní.
El primer ministro británico, Andy Burnham, presentó la evaluación de su Gobierno ante el Parlamento y afirmó que existían altas probabilidades de que el episodio hubiera sido coordinado desde Irán y dirigido por el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, una fuerza militar vinculada al régimen iraní.
La declaración marcó un endurecimiento de la postura británica frente a Teherán, en medio de las tensiones por el conflicto en Medio Oriente. Según informó TN, Estados Unidos y varios de sus aliados también expresaron su rechazo a las presuntas actividades hostiles atribuidas a Irán.
Qué pasó en la base aérea de Fairford
El episodio ocurrió el 27 de septiembre, cuando la Policía británica intervino en las inmediaciones de RAF Fairford tras recibir una alerta por la presencia de tres vehículos sospechosos. El operativo incluyó el establecimiento de un perímetro de seguridad y la evacuación de decenas de viviendas cercanas.
Durante la inspección de los vehículos, los investigadores encontraron una importante cantidad de combustible, pero no hallaron artefactos explosivos. En el marco de la investigación, siete hombres fueron detenidos y posteriormente quedaron en libertad bajo fianza, sin que se les imputaran cargos hasta el momento.
Las autoridades continuaron investigando si existió la intervención de un Estado extranjero en el supuesto plan. El caso también generó preocupación en Estados Unidos, que posteriormente retiró sus bombarderos B-1 de la base.
De acuerdo con un informe de Reuters publicado el 12 de octubre, funcionarios estadounidenses habían señalado previamente que se investigaba la posibilidad de un ataque con drones contra la instalación militar.
Reino Unido anunció nuevas sanciones contra Irán
Tras atribuir el presunto plan a la Guardia Revolucionaria Islámica, el Gobierno británico anunció nuevas medidas contra dos ciudadanos iraníes, a quienes vinculó con actividades hostiles y posibles preparativos de ataques en el extranjero.
Los sancionados son Ruhollah Bazghandi, identificado por las autoridades británicas como jefe de operaciones de contraespionaje de la Guardia Revolucionaria, y Shahram Ali Reza Tamarzadeh Jakki, señalado como intermediario de una red delictiva. Las medidas incluyen el congelamiento de sus activos en el Reino Unido y la prohibición de ingresar o permanecer en territorio británico.
Además, el Ministerio de Relaciones Exteriores convocó al embajador de Irán en Londres para comunicarle la posición del Gobierno británico.
Irán rechazó las acusaciones
El Gobierno iraní negó cualquier participación en el episodio de Fairford y cuestionó las afirmaciones de Londres. El embajador iraní en el Reino Unido, Ali Moussavi, pidió que las autoridades británicas presentaran pruebas que respaldaran sus señalamientos.
En paralelo, el Reino Unido, Estados Unidos y otros países aliados difundieron una declaración conjunta en la que condenaron las presuntas actividades violentas y encubiertas atribuidas a Irán fuera de sus fronteras.
La investigación continúa abierta y, hasta el momento, las autoridades no presentaron cargos contra los siete detenidos. Mientras tanto, la acusación británica y las nuevas sanciones profundizan el enfrentamiento diplomático entre Londres y Teherán.

