CAMBRAS remarca que el vínculo con Brasil trasciende la política

CAMBRAS destaca la solidez del vínculo económico entre Argentina y Brasil

NewsITe

La Cámara de Comercio, Industria y Servicios Argentino Brasileña de la República Argentina (CAMBRAS) subrayó que la relación entre Argentina y Brasil es “mucho más profunda que una coyuntura política determinada” y que se apoya en una integración productiva e industrial construida a lo largo de décadas. Pese a las tensiones políticas entre gobiernos de distinto signo, el organismo remarcó que el entramado empresario binacional mantiene una notable capacidad de continuidad.

En diálogo con la agencia NA, la directora ejecutiva de CAMBRAS, Analía Canale, explicó que ambos países no son solo socios comerciales que intercambian productos, sino una verdadera plataforma productiva integrada. Cadenas de valor en sectores como automotriz, energía, agroindustria, alimentos, minería, tecnología y servicios conectan a cientos de empresas de los dos lados de la frontera y conforman uno de los vínculos económicos más densos de la región.

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Canale recordó que CAMBRAS, con 110 años de historia, agrupa a más de 500 compañías con inversión o negocios entre Argentina y Brasil. Según sus estimaciones, el intercambio bilateral alcanzó en 2025 unos USD 29.000 millones, con exportaciones argentinas por USD 11.757 millones e importaciones por USD 17.286 millones, lo que dejó un déficit de USD 5.529 millones para el país. Sin embargo, en 2026 comenzó a observarse un reequilibrio: en los primeros ocho meses del año, el rojo se redujo a USD 1.635 millones gracias a un crecimiento de las ventas argentinas cercano al 7% interanual y una caída de las compras a Brasil de alrededor del 10%.

Una integración que va más allá del comercio de bienes

Desde CAMBRAS remarcan que la característica distintiva del vínculo argentino-brasileño es el peso de la industria y los servicios en el intercambio. El complejo automotor se presenta como el caso más emblemático: Brasil es el principal destino de los vehículos fabricados en la Argentina y existe una red compartida de autopartistas, proveedores de insumos y bienes intermedios. Del lado brasileño, más del 90% de las exportaciones hacia Argentina en los primeros ocho meses de 2026 correspondió a la industria de transformación, reflejando la relevancia de la maquinaria, los productos químicos, los plásticos, el papel y distintas manufacturas.

En el frente agroindustrial, Brasil es un mercado clave para el trigo argentino, así como para la cebada, la malta, los lácteos, las frutas y otros alimentos. A esta canasta se suman de manera creciente la energía —con foco en el gas argentino—, la minería, la tecnología, los servicios y la economía del conocimiento. Firmas brasileñas como Natura, Gerdau, WEG, Eurofarma, Suzano y Petrobras tienen presencia consolidada en el país, mientras que numerosas compañías argentinas expandieron sus operaciones hacia el mercado brasileño.

La integración también se apoya en el Mercosur como marco institucional común. Canale destacó la puesta en marcha provisional, desde el 1° de mayo de 2026, del Acuerdo Interino de Comercio Mercosur–Unión Europea. Entre mayo y agosto de ese año, las exportaciones agroindustriales argentinas al bloque europeo alcanzaron USD 1.922 millones, un 21% por encima del promedio de los tres años previos, lo que refuerza el rol de la alianza argentino-brasileña como plataforma de salida al mundo.

Desafíos para profundizar el vínculo y dar previsibilidad

Más allá de los avances, CAMBRAS identifica una agenda de problemas pendientes. Entre los principales desafíos aparecen la necesidad de simplificar regulaciones, reducir los costos logísticos, mejorar la infraestructura y facilitar el financiamiento para proyectos de largo plazo. Persisten demoras fronterizas, diferencias regulatorias, trabas en la interoperabilidad digital y aduanera y cuellos de botella en la conectividad ferroviaria, vial, portuaria y fluvial.

Según Canale, no alcanza con reducir aranceles si transportar un producto entre ambos países sigue siendo caro, lento o imprevisible. En energía, por ejemplo, se abre una oportunidad relevante en torno al gas argentino, pero para aprovecharla se requieren obras de infraestructura, contratos de largo plazo y marcos regulatorios estables. A esto se suman objetivos estratégicos como profundizar la integración energética, desarrollar cadenas regionales de proveedores en minería e industria, e incorporar a más PyMEs a la internacionalización dentro del mercado bilateral.

“La relación entre Argentina y Brasil es mucho más profunda que una coyuntura política determinada. Las cadenas productivas, las inversiones y las redes logísticas construidas durante décadas otorgan una resiliencia considerable frente al ciclo político”, resaltan desde CAMBRAS.

Respecto al clima de negocios, la entidad considera que los procesos electorales en Brasil son seguidos con atención por el empresariado argentino, pero insiste en que la clave pasa por las políticas económicas y regulatorias que implemente cada administración, más que por los nombres propios. Para CAMBRAS, cuanto más institucionalizada esté la relación bilateral, menos dependerá de las coyunturas y mayor será la previsibilidad para quienes producen, invierten y exportan a ambos lados de la frontera.

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