Una noche de blues profundo en el Abasto porteño

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En el Conventillo Cultural Abasto, en pleno corazón de Buenos Aires, un grupo de músicos locales se propuso un desafío tan arriesgado como seductor: recrear en vivo, de principio a fin, From the Cradle, el disco con el que Eric Clapton volvió a abrazar con crudeza y devoción las raíces del blues en 1994. Lejos de una simple copia, la velada funcionó como un viaje emocional a la esencia del álbum más oscuro y visceral del guitarrista inglés.
El proyecto estuvo liderado por Juan Manuel Rodríguez Silva, quien asumió la voz principal y compartió la primera guitarra con Demián Núñez. La banda se completó con Lucas Ferrari (Antigua Jazz Band) en teclados, Pipo Herlein (Blues del Sur) en bajo y Federico Razetti en batería. A la formación se sumó, en los momentos justos, la armónica de Santiago Sorrentino, replicando el rol clave que Jerry Portnoy tuvo en la grabación original de Clapton.
La intención fue respetar el espíritu del álbum publicado en septiembre de 1994, tanto en el sonido crudo de las guitarras como en la elección de los temas, todos clásicos del blues eléctrico asociados a figuras como Muddy Waters, Freddie King, Lowell Fulson, Elmore James y Willie Dixon. Sin embargo, el grupo se permitió licencias en el orden del repertorio, buscando una mejor dinámica de concierto sin traicionar la identidad del material.
Del estudio al escenario: cómo se rearmó el clásico
La banda abrió con “Blues Before Sunrise” y cerró con “Groaning the Blues”, tal como en el disco, pero agrupó los pasajes más íntimos y los más intensos. Las dos piezas acústicas, “Driftin’ Blues” y “Motherless Child”, sonaron de manera consecutiva, con Rodríguez Silva y Núñez solos en escena, marcando uno de los tramos más introspectivos de la noche. Más adelante, los cuatro temas con armónica —entre ellos “Hoochie Coochie Man” y “Standin’ Round Crying”— aparecieron encadenados, reforzando la atmósfera densa y emotiva de la propuesta.
También hubo espacio para una escapada fuera del repertorio original: una poderosa versión de “Crosscut Saw”, clásico ligado a Albert King, que subió aún más la temperatura del lugar. La ausencia de sección de vientos, presente en el disco de Clapton, obligó a redistribuir roles: en canciones como “I’m Tore Down”, las guitarras ocuparon el centro de la escena y asumieron buena parte de los matices rítmicos y melódicos.
Con el correr de los temas, el grupo consolidó un sonido compacto, sostenido por una base rítmica firme y un diálogo constante entre las seis cuerdas de Rodríguez Silva y Núñez. El público, integrado por conocedores del blues y seguidores de Clapton, pudo detectar diferencias en los arreglos, pero también una profunda fidelidad al pulso emocional del álbum.
Oscuridad, duelo y admiración: el trasfondo emocional
Dos momentos dejaron una marca especial en la noche. En “Someday After a While”, Rodríguez Silva alcanzó un registro vocal intenso, cargado de dramatismo, que remitió al clima sombrío con el que Clapton encaró aquella grabación. Luego, en “Blues Leave Me Alone”, se desató un vibrante duelo de guitarras slide, con fraseos, respuestas y acentos que condensaron la tradición del blues eléctrico y arrancaron una ovación cerrada.
En escena, el propio Rodríguez Silva recordó el contexto en el que Clapton grabó From the Cradle: era su primer disco de estudio tras la muerte de su hijo Conor, ocurrida en 1991. Ese dolor, transformado en energía artística y en una oscuridad latente, atraviesa cada una de las canciones del álbum y, en el Conventillo Cultural Abasto, volvió a hacerse presente a través de la interpretación comprometida de los músicos locales.
- Relectura respetuosa: se mantuvo la esencia del disco, pero con arreglos adaptados a una formación sin vientos.
- Diálogo generacional: el repertorio conectó a Clapton con los grandes maestros del blues y con una nueva camada de intérpretes argentinos.
- Exploración temática: el concierto se sumó a otros homenajes de Rodríguez Silva a artistas como Allman Brothers Band, George Harrison, Jimi Hendrix y Cream.
En el Abasto, la obra más blusera de Eric Clapton volvió a sonar como una confesión a cielo abierto, filtrada por la mirada apasionada de músicos locales.
Más que un ejercicio de nostalgia, la noche en el Conventillo Cultural Abasto fue una demostración de cómo un álbum clave de los años 90 sigue inspirando nuevas lecturas en vivo. Entre respeto por el legado y libertad interpretativa, From the Cradle encontró en Buenos Aires un nuevo capítulo, confirmando que el blues, cuando se toca con honestidad, no conoce de fechas de vencimiento.

