El papa León XIV rechazó la pena de muerte tras el caso de la mujer que sobrevivió a una doble inyección letal

A menos de un mes de su llegada a la Argentina, el papa León XIV volvió a expresar este sábado su rechazo a la pena de muerte y afirmó que se trata de una práctica “inadmisible”. El pronunciamiento de Robert Prevost tuvo repercusión en medio de la discusión generada en Estados Unidos por el caso de Christa Pike, la mujer condenada que sobrevivió después de recibir dos dosis de una inyección letal y debió ser hospitalizada.

La máxima autoridad de la Iglesia católica sostuvo a través de las redes sociales que una condena de este tipo “atenta contra la inviolabilidad y la dignidad de la persona”. En ese sentido, planteó que los Estados cuentan con otros mecanismos para aplicar una condena y proteger a la sociedad sin provocar la muerte del condenado.

“El bien común puede protegerse y los requisitos de la Justicia pueden salvaguardarse sin recurrir a la pena capital”, manifestó León XIV. Luego agregó: “Ya se han desarrollado sistemas penitenciarios eficaces que protegen a los ciudadanos y, al mismo tiempo, no privan por completo a los culpables de la posibilidad de redimirse”.

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El caso de Christa Pike

Las declaraciones del pontífice trascendieron diez días después de la internación de Christa Pike, quien llevaba tres décadas en prisión y había sido condenada por el asesinato de una joven. Su ejecución iba a convertirla en la primera mujer sometida a la pena capital en Tennessee en más de 200 años, pero el procedimiento no terminó de la manera prevista.

Un tribunal de apelaciones había suspendido la aplicación de la inyección letal apenas una hora antes de su inicio, aunque posteriormente la Corte Suprema de Estados Unidos revocó esa decisión. Finalmente, Pike recibió dos dosis completas de pentobarbital y debió ser trasladada a un hospital el miércoles 30 de septiembre.

Durante el procedimiento, unos cinco minutos después de recibir el fármaco, la mujer levantó la cabeza y manifestó que le dolía el brazo. En otro momento pareció perder el conocimiento, aunque continuaba respirando con dificultad cuando los periodistas presentes fueron retirados de la sala de testigos, casi 90 minutos después del comienzo de la ejecución.

Pike sobrevivió y, una semana más tarde, despertó. Su estado de salud registró una mejoría, aunque todavía no está claro cuál será el alcance de su recuperación.

Las dudas sobre lo ocurrido durante la ejecución

El doctor Joel Zivot, profesor de anestesiología y cirugía en Atlanta que asesoró a la defensa de Pike, señaló que podrían transcurrir semanas o incluso meses antes de determinar con precisión cómo evolucionará. También permanece abierta la incógnita sobre si recuperará su capacidad mental hasta un punto que permita al Estado volver a intentar la ejecución mediante una inyección letal.

Los representantes de la condenada sostuvieron en el expediente que aparentemente ninguno de los integrantes del equipo encargado de la ejecución detectó que las vías intravenosas no estaban colocadas correctamente o que las venas habían reventado. Según esa presentación, el pentobarbital no habría ingresado al torrente sanguíneo, sino que habría quedado alojado en el tejido circundante.

El episodio volvió a colocar la aplicación de la pena capital en discusión y coincidió con el pronunciamiento de León XIV. El papa sostuvo que la protección del bien común y el cumplimiento de la Justicia pueden garantizarse mediante los sistemas penitenciarios sin recurrir a la ejecución de las personas condenadas.

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