Sarampión: alertan por nuevos brotes y caída en la vacunación

Preocupación por el retorno de una enfermedad que se creía controlada

NewsITe

El sarampión, una enfermedad viral altamente contagiosa que se transmite por vía respiratoria, vuelve a encender las alarmas en el mundo y en la Argentina. Especialistas advierten que la baja en las coberturas de vacunación, la desinformación y el incremento de los viajes internacionales de personas no inmunizadas generan el escenario ideal para la reaparición de brotes.

La infectóloga pediátrica Virginia Verdaguer (M.N. 95.673) remarcó que, pese a ser prevenible mediante la vacunación, el sarampión continúa produciendo casos y episodios de circulación del virus en diversas regiones. “El virus es introducido por una persona infectada y encuentra a su paso a personas susceptibles, es decir, no vacunadas, con esquemas incompletos o sin inmunidad comprobada”, explicó.

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La especialista recordó que el caso reciente de Nueva York, donde el 5 de octubre de 2026 se declaró la emergencia por desastre tras notificarse más de cien casos, es un ejemplo de lo que puede ocurrir cuando existen comunidades con inmunización insuficiente. Allí se amplió la nómina de profesionales habilitados para vacunar y solicitar pruebas diagnósticas con el objetivo de frenar la propagación del virus.

Cómo se transmite el sarampión y por qué es tan contagioso

El virus del sarampión se transmite de persona a persona a través de gotitas respiratorias que se liberan al respirar, hablar, toser o estornudar. Esas gotitas pueden permanecer en el aire y en superficies hasta dos horas, lo que aumenta de manera considerable las posibilidades de contagio. Se estima que hasta 9 de cada 10 contactos susceptibles pueden infectarse.

Una persona con sarampión puede transmitir la enfermedad desde cuatro días antes hasta cuatro días después del inicio de la erupción cutánea. Los síntomas suelen comenzar entre 7 y 14 días después del contacto con el virus e incluyen fiebre alta, tos, secreción nasal, ojos rojos, malestar general y luego una erupción que se inicia en la cara y se extiende al resto del cuerpo.

Ante fiebre acompañada de erupción, los profesionales recomiendan realizar una consulta médica inmediata. De ser posible, se sugiere llamar antes al centro de salud o avisar al ingresar que se sospecha sarampión para que el personal pueda tomar medidas de aislamiento respiratorio y así evitar exponer a otros pacientes.

Complicaciones y grupos de mayor riesgo

Lejos de ser una enfermedad benigna, el sarampión puede generar complicaciones graves e incluso provocar la muerte. Entre las más frecuentes se cuentan la otitis, la diarrea y la neumonía, una de las principales causas de hospitalización asociada a este virus. También puede producir encefalitis —inflamación del cerebro—, una complicación poco común pero potencialmente severa, capaz de dejar secuelas neurológicas permanentes.

La infección debilita temporalmente el sistema inmunológico y aumenta la susceptibilidad a otras enfermedades. Durante el embarazo, se asocia a riesgos tanto para la madre como para el bebé, entre ellos parto prematuro y otras consecuencias adversas.

  • Niños y niñas menores de 5 años
  • Personas adultas
  • Mujeres embarazadas
  • Personas con inmunocompromiso
  • Personas con desnutrición

“El sarampión no es una enfermedad benigna. Aunque muchas personas se recuperan completamente, puede producir complicaciones graves e incluso causar la muerte”, advirtió la Dra. Verdaguer.

La importancia de la vacunación y el esquema vigente

La prevención mediante la vacunación sigue siendo la herramienta central para evitar complicaciones y proteger a los grupos más vulnerables. En Argentina, la vacuna triple viral —que protege contra sarampión, rubéola y paperas— es gratuita y se aplica en vacunatorios y hospitales públicos.

Desde el 1º de enero de 2026, el esquema depende de la edad y la fecha de nacimiento:

  • A los 12 meses: primera dosis de triple viral (todos los niños y niñas)
  • Entre 15 y 18 meses: segunda dosis de triple viral (nacidos desde el 1º de julio de 2024)
  • A los 5 años (ingreso escolar): segunda dosis de triple viral (nacidos en 2021, 2022, 2023 y hasta el 30 de junio de 2024)

Las dosis aplicadas en campañas, bloqueos, controles de brote o como “dosis cero” no reemplazan a las dosis regulares del Calendario Nacional. Si alguna aplicación se atrasó, el esquema puede completarse sin necesidad de reiniciarlo.

Riesgo de reintroducción del virus en Argentina

Para las autoridades sanitarias, la Argentina sigue expuesta a la reintroducción del virus a través de viajeros que provienen de países donde el sarampión aún circula. Un solo caso importado podría generar transmisión local si entra en contacto con personas sin la protección adecuada.

La experiencia reciente de Nueva York ilustra este peligro: más de cien casos concentrados en comunidades con bajos niveles de vacunación obligaron a declarar la emergencia sanitaria. Los especialistas insisten en que no alcanza con un buen promedio nacional; es indispensable que las coberturas sean altas y homogéneas en todas las comunidades.

Las altas tasas de vacunación generan además un efecto de “protección de rebaño”, clave para cuidar a quienes no pueden recibir vacunas por indicación médica, como ciertas personas inmunocomprometidas o algunas embarazadas. De este modo, vacunarse protege tanto a la persona vacunada como a todo su entorno.

Cómo comprobar la inmunidad y qué tener en cuenta antes de viajar

La forma más sencilla de verificar la protección frente al sarampión es revisar el carnet de vacunación o cualquier registro disponible. En Argentina, las personas mayores de 5 años, adolescentes y adultas deben acreditar dos dosis de vacuna con componente contra sarampión y rubéola aplicadas después del año de vida, o bien contar con una serología IgG positiva que confirme inmunidad. Quienes nacieron antes de 1965 se consideran protegidos porque estuvieron expuestos al virus cuando circulaba ampliamente.

Muchas personas adultas no conservan su carnet ni recuerdan su esquema. En esos casos, se recomienda consultar en un vacunatorio o con un profesional de la salud para definir si es necesario completar dosis o realizar estudios. Esta verificación cobra especial relevancia antes de realizar viajes internacionales o ante la aparición de brotes.

En el caso de los viajes, los lactantes de 6 a 11 meses que se trasladen a zonas de riesgo pueden requerir una dosis anticipada, que no reemplaza las dosis regulares del Calendario. Niños mayores, adolescentes y adultos deben asegurarse de tener las dosis recomendadas para su edad. Además, se sugiere estar atentos a síntomas como fiebre, erupción en la piel, tos, secreción nasal u ojos rojos durante el viaje o en las tres semanas posteriores, e informar siempre el antecedente de viaje al equipo de salud.

El sarampión es una enfermedad altamente contagiosa pero, al mismo tiempo, una de las prevenibles por vacunación con mayor efectividad. Mantener los esquemas al día y chequear el carnet antes de salir del país son medidas simples que reducen de manera significativa el riesgo individual y colectivo.

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