Alerta por el dólar quieto: advierten daño a la economía real

Un dólar “clavado” que preocupa a economistas

Billetes de dólar estadounidense sobre una mesa

NewsITe

La actual estabilidad del tipo de cambio genera inquietud entre economistas y analistas, que observan efectos negativos sobre la actividad y la competitividad de distintos sectores. En ese marco, el especialista Luis Palma Cané advirtió que el esquema cambiario y el programa económico del gobierno de Javier Milei podrían estar agotándose si no se corrigen algunos desequilibrios de la economía real.

Según el economista, mantener el dólar “clavado” ya ha demostrado en experiencias previas de la Argentina que no es una estrategia sostenible en el tiempo. A su juicio, el valor actual del tipo de cambio beneficia a unos pocos sectores exportadores muy puntuales, mientras que deja rezagadas a ramas industriales, comerciales y de servicios que no logran despegar por la falta de demanda y de financiamiento adecuado.

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Palma Cané definió al modelo oficial como una “economía Peter Pan”, en alusión al cuento del “Nunca Jamás”, donde los chicos no crecen. Con esa metáfora, cuestionó lo que considera un optimismo excesivo del Gobierno respecto de la capacidad del plan antiinflacionario para generar crecimiento sostenido. “No soy tan optimista como el Gobierno, que roza la fantasía”, afirmó en declaraciones a El Cronista.

Críticas al modelo antiinflacionario y al tipo de cambio

El analista sostuvo que la combinación de dólar fijo y fuerte ajuste monetario, con nula emisión, “no tiene vida” en el mediano plazo. Aseguró que el programa se apoya en gran medida en operaciones financieras y en la colocación constante de bonos para afrontar problemas de corto plazo, en lugar de apuntalar la economía productiva. “Son financistas, alquimistas de los bonos. Cuando hay un problema, la solución viene por emitir un bono. Ahora tenemos de todos los colores”, cuestionó.

En su repaso, también calificó de “mentiroso” al superávit fiscal, al considerar que una parte de ese equilibrio se sostiene en pagos postergados a provincias y en el incumplimiento de ciertas leyes. Para el especialista, estos factores pueden tensionar la relación entre la Nación y los distritos y, a la vez, restar previsibilidad al entramado económico.

“No hay modelo teórico que acepte que podés tener una inflación del 30% y un crecimiento sostenible. Yo no lo conozco”, advirtió Palma Cané.

Aun así, reconoció como mérito del actual gobierno la fuerte desaceleración de la inflación respecto de los niveles cercanos al 200% anual que registraba la economía. Sin embargo, remarcó que ese descenso se logró con un “brutal ajuste” y con un fuerte respaldo político en el Congreso y en la opinión pública, algo que, según dijo, no garantiza por sí solo la recuperación del empleo y del consumo.

Los sectores ganadores, los perdedores y las medidas que propone

Palma Cané describió un escenario desequilibrado entre sectores: mientras minería, energía y agro muestran mayor dinamismo y capacidad de atraer inversiones, otras actividades vinculadas a la producción industrial, al comercio interno y a los servicios se encuentran “destruidas” por la caída del mercado doméstico. Para el economista, en un ciclo verdaderamente expansivo “todos los sectores crecen, aunque no lo hagan al mismo ritmo”.

Entre las medidas que considera urgentes, destacó la necesidad de reactivar el crédito productivo. Planteó como primer paso una reducción de los encajes bancarios, a los que calificó de “disparate” por su nivel actual, para liberar recursos que puedan transformarse en préstamos a tasas más accesibles para empresas y consumidores. Como segundo eje, propuso una reducción gradual y ordenada de la presión impositiva, con el objetivo de incentivar la inversión, el empleo y el consumo interno.

Por último, insistió en que cualquier política económica debe tener como eje la “microeconomía”, es decir, el impacto concreto en familias, pymes y trabajadores. “Cualquier política económica para mí no sirve si no llega a la gente”, remarcó, al advertir que la tensión entre la lucha contra la inflación y la necesidad de crecimiento podría convertirse en el principal desafío para el oficialismo en los próximos meses.

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