Un equipo de la Universidad Nacional de Misiones desarrolló un procedimiento para aprovechar los palitos que descarta la industria yerbatera y convertirlos en un material utilizado para filtrar agua y en productos cosméticos. Se estima que cada año podrían aprovecharse unas 3.000 toneladas de estos residuos, aunque el proyecto todavía se encuentra en etapa experimental.

Investigadores de la Universidad Nacional de Misiones desarrollaron un procedimiento que permite transformar los palitos descartados durante la producción de yerba mate en carbón activado, un material utilizado en filtros de agua, procesos industriales y productos cosméticos. La iniciativa busca aprovechar residuos de la actividad yerbatera para obtener un producto de mayor valor comercial y reducir el desperdicio de materia prima.
El proyecto está encabezado por el ingeniero químico Sergio Alejandro Surcan, investigador de la Facultad de Ciencias Exactas, Químicas y Naturales, quien trabaja desde hace varios años en el desarrollo de materiales capaces de retener determinadas sustancias. Según explicó al diario El Territorio, entre el 1% y el 3% de la producción de yerba mate termina convertido en palitos que se descartan o utilizan como combustible, lo que representa aproximadamente 3.000 toneladas anuales que podrían destinarse a otros procesos industriales.
Cómo convierten los residuos en carbón activado
Para transformar los palitos de yerba mate, los investigadores adaptaron un horno en desuso y construyeron un reactor que permite procesar el material a temperaturas cercanas a los 800 grados. Mediante ese procedimiento obtienen carbón, que posteriormente atraviesa un tratamiento destinado a incrementar su porosidad y mejorar su capacidad para retener sustancias.
Durante las primeras experiencias utilizaron diferentes compuestos químicos, entre ellos cloruro de zinc, hidróxido de potasio y ácido fosfórico. Este último produjo los mejores resultados, por lo que el equipo decidió profundizar las pruebas y avanzar también con un método alternativo que utiliza vapor de agua.
La segunda técnica, denominada activación física, permite aumentar la porosidad del carbón sin incorporar sustancias químicas durante esa etapa del tratamiento. Según explicó Surcan, una de sus principales ventajas es que evita generar residuos asociados a los productos utilizados en la activación química.
Un material que podría utilizarse para filtrar agua
El carbón activado posee una estructura con numerosos poros microscópicos que le permiten retener determinadas moléculas presentes en líquidos y gases. Por esa característica, se utiliza habitualmente en sistemas de filtración de agua, tratamientos industriales y productos cosméticos.
Los ensayos realizados con residuos de yerba mate permitieron obtener un material con propiedades que resultan prometedoras para esas aplicaciones. Sin embargo, todavía será necesario completar nuevas pruebas para determinar su rendimiento en diferentes condiciones y establecer si puede competir comercialmente con los carbones activados que actualmente se encuentran en el mercado.
La investigación cuenta además con antecedentes científicos publicados. En diciembre de 2024, Surcan y otros especialistas presentaron un trabajo en la Revista de Ciencia y Tecnología de la Universidad Nacional de Misiones, donde analizaron las propiedades del carbón activado obtenido mediante tratamientos químicos aplicados a residuos de yerba mate.
El desafío de llevar la producción a escala industrial
Aunque los resultados iniciales son alentadores, el proyecto todavía funciona a escala de laboratorio. El reactor utilizado actualmente tiene capacidad para procesar aproximadamente 100 gramos de palitos por ensayo, mientras que una experiencia piloto requeriría trabajar con volúmenes de cientos de kilos.
Surcan explicó que anteriormente existió interés de una empresa en participar de una etapa de producción piloto, pero la iniciativa no llegó a concretarse. Por ese motivo, uno de los próximos objetivos será conseguir los recursos y el equipamiento necesarios para evaluar la viabilidad técnica y económica del procedimiento a mayor escala.
El desarrollo podría abrir una nueva alternativa para la industria yerbatera argentina, concentrada principalmente en Misiones y Corrientes. Si logra superar la etapa experimental, permitiría transformar parte de los residuos de producción en una materia prima destinada a otras actividades industriales.

