Frutas, verduras y Patagonia lideran la brecha de precios

Fuerte dispersión de precios entre supermercados y regiones

Góndola de supermercado con distintos precios en Argentina

NewsITe

Un mismo producto puede costar hasta 9,2% más según el supermercado donde se lo compre y la región del país en la que se ubique el consumidor. Así se desprende de un informe del Centro de Estudios Cuantitativos en Negocios (CECN) de la Universidad de San Andrés (UdeSA), elaborado en base a datos del Sistema Electrónico de Publicidad de Precios Argentinos (SEPA) de la Secretaría de Comercio.

El estudio calcula el Índice de Competencia de Precios (ICP), un indicador que mide cuánto varía el valor de un producto idéntico entre distintas cadenas de supermercados de todo el territorio nacional. En septiembre, la dispersión promedio entre supermercados fue de 3,6%, pero algunas categorías mostraron diferencias muy superiores, lo que impacta de lleno en el bolsillo de las familias.

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La categoría de Frutas y verduras fue la que exhibió la mayor brecha, con un 9,2% de diferencia entre cadenas, más de dos veces y media por encima del promedio general. Según el CECN, esta volatilidad en los productos hortícolas no es nueva: lideró el ranking de disparidad en 51 de los últimos 64 meses medidos desde junio de 2021 y se ubicó en segundo lugar en otros 10 períodos, confirmando que se trata de un segmento especialmente sensible a factores como la estacionalidad, el clima y los costos logísticos.

Detrás de Frutas y verduras se ubicaron las Comidas preparadas, con una brecha promedio del 5,8%, seguidas por Carnes (3,9%) y Almacén (3,7%). En estos rubros, la búsqueda de precios entre cadenas puede significar ahorros concretos para el consumidor, especialmente en un contexto inflacionario.

Qué rubros muestran precios más estables

En el otro extremo, el informe destacó que existen categorías donde la dispersión entre supermercados es claramente menor. Los rubros Farmacia (1,8%), Electro (2,1%) y Panadería (2,4%) presentaron precios más homogéneos entre competidores. En estos casos, la competencia parece sostener una estructura de valores más alineada, con menos margen para diferencias significativas entre una cadena y otra.

Para los especialistas, este comportamiento puede estar asociado a una mayor formalización de los canales de venta, a acuerdos comerciales más estables y a una canasta de productos menos expuesta a shocks climáticos o de oferta. Sin embargo, remarcan que incluso pequeñas diferencias pueden ser relevantes cuando se trata de consumos frecuentes.

Patagonia, la región más cara del país

El trabajo también incluye el Pulso Regional de Precios, un indicador que refleja las variaciones de costo entre distintas zonas del país, influidas por la logística, la concentración de la oferta y el poder adquisitivo local. En este punto, la Patagonia se consolidó nuevamente como la región más cara de la Argentina, con un nivel de precios 3,4% por encima del promedio nacional.

La región patagónica resultó ser la más costosa en 6 de las 18 categorías analizadas, con fuertes sobrecostos en Golosinas (+16,1%), Frescos (+9,7%) y Bebidas (+7,9%). Además, el informe señala que la Patagonia fue la región con precios relativos más altos en 61 de los últimos 64 meses, lo que muestra una persistencia estructural de esta brecha.

  • Patagonia: precios 3,4% por encima del promedio nacional.
  • GBA: 5,5% por debajo del promedio.
  • CABA: 5,2% por debajo del promedio.
  • Dispersión regional promedio de la canasta: 11,3%.

En el otro extremo se ubican el Gran Buenos Aires (GBA) y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), que aparecen como las plazas más económicas del país. De acuerdo con el relevamiento, los consumidores del GBA pagan en promedio un 5,5% menos que la media nacional, mientras que en CABA la diferencia es de 5,2% por debajo.

La dispersión regional promedio entre todas las categorías de la canasta alcanzó un 11,3%, lo que significa que el lugar de residencia puede modificar de manera importante el costo de vida de las familias argentinas.

Para los hogares, estas brechas implican que comparar precios entre cadenas y prestar atención a las diferencias regionales ya no es solo una recomendación de coyuntura, sino una estrategia necesaria para amortiguar el impacto del aumento del costo de vida. Los especialistas sostienen que la continuidad de estos relevamientos será clave para monitorear el grado de competencia en el mercado minorista y su efecto sobre el bolsillo de los consumidores.

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