UTA exige al Gobierno medidas por rutas y micros de larga distancia

UTA reclama acciones urgentes por la crisis del transporte de larga distancia

Ómnibus de larga distancia circulando por ruta deteriorada

NewsITe

La Unión Tranviarios Automotor (UTA) elevó un duro reclamo al Gobierno nacional por el estado de las rutas y la situación del transporte de pasajeros de larga distancia. En una presentación dirigida al secretario de Transporte, Mariano Plencovich, el sindicato advirtió que la combinación de infraestructura vial deteriorada, flota envejecida y condiciones laborales precarias coloca en riesgo tanto a choferes como a usuarios.

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El secretario general de la UTA, Roberto Carlos Fernández, remarcó que la seguridad de las personas debe ser “el objetivo principal del transporte público” y reclamó una intervención activa del Estado para revertir un escenario que calificó de urgente. Según la entidad gremial, la red vial nacional cuenta con unos 40.000 kilómetros por donde se mueven micros de larga distancia, camiones, ambulancias y otros vehículos de carga y transporte, pero el mantenimiento no acompaña esa magnitud.

En ese marco, el sindicato sostiene que el financiamiento para obras viales existe, pero “no llega a las rutas”. Por eso pide que los fondos se ejecuten con celeridad, ante una situación que, advierte, ya impacta en la seguridad vial y en la continuidad de los servicios. La preocupación se potencia en corredores estratégicos con alto flujo turístico y de transporte de cargas, donde los baches, banquinas dañadas y falta de señalización se vuelven un factor de riesgo cotidiano.

Deterioro vial y condiciones de trabajo de los choferes

La UTA describió un panorama de abandono en numerosos tramos de la red nacional: calzadas con pozos profundos, banquinas deterioradas, ausencia de señalización luminosa y pérdida de referencias por el desgaste de las fajas pintadas. Esa combinación, subrayan, dificulta la conducción nocturna y en situaciones climáticas adversas, aumentando la posibilidad de siniestros.

  • Rutas con baches y banquinas dañadas que complican maniobras de emergencia.
  • Falta de iluminación y señalización adecuada en cruces y accesos.
  • Terminales y paradores con deficiencias de seguridad e infraestructura.
  • Escasez de espacios apropiados para descanso, sanitarios y duchas para choferes.

El gremio también hizo foco en el envejecimiento de la flota de ómnibus, con unidades que demoran años en ser renovadas. Esa falta de recambio deriva en más fallas mecánicas, mayor exposición a varadas en plena ruta y un incremento de los riesgos para trabajadores y pasajeros. La organización vincula este fenómeno con la caída de la rentabilidad empresaria y la falta de políticas de estímulo específicas para el sector.

Pedido al Estado y a las empresas del sector

En su nota ante la Secretaría de Transporte, la UTA reclamó la implementación de medidas integrales para sostener la actividad y reducir la siniestralidad, a la que en muchos casos atribuye causas perfectamente prevenibles. Entre los ejes planteados aparecen el fortalecimiento de los controles en ruta, la mejora de la infraestructura, la renovación de la flota y la garantía de condiciones laborales seguras.

“La seguridad de las personas debe ser el objetivo principal del transporte público”, remarcó el secretario general de la UTA, Roberto Carlos Fernández, al pedir una intervención estatal decidida.

La organización gremial también interpeló a las empresas prestatarias, a las que les recordó su obligación de cumplir con los deberes de cuidado y ocupación respecto de los choferes. En un contexto económico complejo, la UTA advierte que el ajuste no puede trasladarse a la seguridad vial ni a los derechos laborales y reclama una mesa de trabajo que involucre a Estado, empresas y sindicatos para evitar un mayor deterioro del transporte de larga distancia en la Argentina.

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