Maricarmen, la mujer de 87 años cuyo desahucio desencadenó una ola de protestas por la vivienda en España, murió tras permanecer internada desde el día de su desalojo. En los últimos días había logrado un acuerdo para regresar a su hogar.

El Sindicato de Inquilinas comunicó este miércoles el fallecimiento de Maricarmen, la mujer de 87 años cuyo desalojo el pasado 23 de septiembre desencadenó movilizaciones, acampadas en plazas de toda España y la convocatoria de una huelga general.
La mujer permanecía ingresada en el Hospital Gregorio Marañón desde el día de su desalojo, como consecuencia del deterioro de su estado de salud derivado del propio desahucio. En los últimos días, la movilización y la presión social habían permitido reabrir las negociaciones y alcanzar un acuerdo para que pudiera regresar a su hogar. Sin embargo, el Sindicato de Inquilinas consideró que la solución llegó demasiado tarde.
La organización calificó el proceso como “torturante” y lamentó que la medida para concretar el regreso de Maricarmen a su vivienda haya llegado cuando la mujer ya se encontraba en un delicado estado de salud.
“Los acontecimientos desencadenados ante la injusticia de su desahucio sin duda suponen un antes y un después en la historia de este país: manifestaciones multitudinarias, acampadas en las plazas, adelanto electoral y convocatoria de una huelga general. El debate de la vivienda está en el centro, pero el coste para llegar hasta aquí ha sido demasiado alto”, señaló el Sindicato de Inquilinas.
El legado continuará en las calles
El colectivo también recordó las últimas jornadas de lucha de la mujer y destacó el mensaje que había transmitido durante la vigilia realizada en su portal antes del desahucio.
“Ahora, tras su partida, nos quedamos con el ejemplo de lucha y el legado que ha dejado Maricarmen”, señaló la organización.
El Sindicato de Inquilinas también recuperó una de las frases que Maricarmen había pronunciado durante la vigilia y aseguró que mantendrá ese mensaje como parte de su reclamo por el derecho a la vivienda.
“Y, sobre todo, cumpliremos lo que ella siempre nos pedía: ‘Luchad, seguid luchando por lo que es vuestro’”, expresó el colectivo.
La organización también se dirigió a la familia y a la abogada de Maricarmen para reafirmar su compromiso con la defensa del derecho a la vivienda.
“Tu familia, tu abogada y tu Sindicato seguiremos defendiendo el derecho a la vivienda y peleando contra los especuladores, con la fuerza y valentía que nos enseñaste”, concluyó el escrito.
El Sindicato de Inquilinas cerró su despedida con una promesa: “Seguiremos luchando por ti, por todas, como siempre quisiste”.
El desalojo que desencadenó las protestas
El desahucio de Maricarmen provocó una movilización social y política en España. El mismo día de su desalojo, una marcha multitudinaria en Madrid desembocó en una acampada en la Puerta del Sol, que continuaba activa.
Maricarmen Abascal tenía 87 años y un 50% de discapacidad. Llevaba 70 años viviendo en Sainz de Baranda cuando la inmobiliaria Urbagestión compró su vivienda y exigió 2.650 euros mensuales por su piso de renta antigua, una suma que resultaba inasumible para su pensión.
La víspera del cuarto intento de desalojo, el ascensor del edificio estaba roto. Ante esa situación, los vecinos bajaron a Maricarmen seis pisos en silla de ruedas mientras más de 500 personas se concentraban en el lugar.
En ese momento, la mujer lanzó una proclama que luego quedó asociada a las movilizaciones: “Luchad, seguid luchando por lo que es vuestro”.
La movilización continuó después del desalojo y derivó en protestas en distintos puntos de España. Según el Sindicato de Inquilinas, la situación también estuvo vinculada con la derogación de dos decretos sobre vivienda, la convocatoria de una huelga general y el adelanto de las elecciones.
El acuerdo para que Maricarmen regresara a su casa
Después del desalojo, el Ayuntamiento rechazó inicialmente una solución municipal por motivos técnicos, mientras que la propiedad mantenía su negativa a negociar.
La presión posterior permitió abrir una mesa de negociación en la EMVS. En ese ámbito, la abogada Beatriz Duro logró cerrar un acuerdo para que Maricarmen pudiera regresar a su vivienda.
El pacto establecía un alquiler adaptado al 30% de sus ingresos, equivalente a unos 435 euros.
Sin embargo, Maricarmen continuaba internada en el Hospital Gregorio Marañón desde el día de su desalojo. Aunque en los últimos días había logrado un acuerdo para regresar a su hogar una vez que recibiera el alta, el Sindicato de Inquilinas comunicó este miércoles su fallecimiento.
La organización sostuvo que la solución llegó demasiado tarde y vinculó el caso con la movilización que se produjo después del desalojo.
Maricarmen tenía 87 años y había vivido durante 70 años en la vivienda de Sainz de Baranda. Su desalojo desencadenó una serie de protestas que llevaron el reclamo por el derecho a la vivienda al centro de la movilización social en España.

