Murió Maricarmen, emblema de la lucha por la vivienda

Dolor en España por la muerte de un símbolo contra los desalojos

Carteles y manifestantes en apoyo a Maricarmen, emblema de la lucha por la vivienda en España

NewsITe

Maricarmen Abascal, de 87 años, se convirtió en los últimos meses en un símbolo de la lucha contra los desalojos y la crisis de la vivienda en España. Su muerte, ocurrida en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid, reavivó el debate sobre la situación habitacional y el rol de los fondos de inversión en el mercado inmobiliario.

La mujer, con discapacidad y movilidad reducida, vivía desde hacía más de siete décadas en un departamento del distrito de Retiro, amparada por un contrato de renta antigua firmado por su padre en 1956. A pesar de su estado de salud y de la presión social, fue desalojada el 23 de septiembre, tras un largo litigio con el fondo propietario del inmueble.

– Publicidad –

El desahucio se ejecutó mientras cientos de personas se concentraban frente al edificio para impedirlo. Maricarmen fue retirada en camilla y trasladada en ambulancia al Gregorio Marañón, donde quedó internada. Poco después, y frente al impacto público del caso, el fondo inmobiliario Urbagestión Desarrollo e Inversión SL aceptó negociar y alcanzó un acuerdo con mediación del Ayuntamiento de Madrid para que pudiera regresar a su casa.

Sin embargo, el Sindicato de Inquilinas de Madrid lamentó que la solución llegó tarde. “Si bien se consiguió un acuerdo histórico que le habría permitido volver a su vivienda, esta solución ha llegado demasiado tarde”, señaló la organización, que calificó el proceso judicial y los repetidos intentos de desalojo como “torturantes” y absolutamente evitables.

Un caso que marcó la agenda política española

El desalojo de Maricarmen desató protestas masivas y acampes en la Puerta del Sol, con el lema “Todos somos Maricarmen” visible en carteles y camisetas en distintas ciudades. La presión social impactó de lleno en la agenda del Gobierno de Pedro Sánchez, que acabó por adelantar las elecciones generales al 29 de noviembre, en un contexto de fuerte cuestionamiento a su política de vivienda.

En respuesta a la crisis, el Ejecutivo impulsó dos reales decretos con medidas específicas para frenar desalojos y mejorar la protección de inquilinos, conocidos popularmente como los “Decretos Maricarmen”. Pese al peso simbólico del caso, ambos textos fueron finalmente rechazados por el Congreso de los Diputados. Paralelamente, las centrales sindicales CCOO y UGT convocaron una huelga general de 24 horas por la situación habitacional.

El Sindicato de Inquilinas considera que los acontecimientos generados por el desahucio suponen “un antes y un después” en la historia reciente de España. En sus últimos mensajes públicos, Maricarmen había instado a seguir peleando por el derecho a la vivienda: “No he logrado defender mi casa, pero sí he luchado para que los demás aprendan a luchar por la suya”, dijo, agradeciendo el apoyo recibido.

“Luchad, seguid luchando por lo que es vuestro”, pidió Maricarmen, convertida en referencia para movimientos sociales y organizaciones de inquilinos de toda España.

Su deseo era morir en la habitación donde vio fallecer a sus padres y donde vivió 71 años, un sueño que no pudo cumplirse. Sin embargo, su historia trascendió las paredes de su piso y dejó instalada, tanto en la calle como en la política española, la discusión sobre el acceso a una vivienda digna y los límites a los desalojos de personas vulnerables.

- Publicidad -
- Publicidad -
- Publicidad -