La lluvia volvió a poner al descubierto una situación que dejó de ser una contingencia para convertirse en un problema estructural. En la Escuela Primaria N° 25 y la Escuela Secundaria N° 7 de El Paraíso, el agua ingresó nuevamente por los techos durante las precipitaciones de este miércoles, afectando distintos sectores del edificio que comparten ambas instituciones.

La lluvia volvió a poner al descubierto una situación que dejó de ser una contingencia para convertirse en un problema estructural. En la Escuela Primaria N° 25 y la Escuela Secundaria N° 7 de El Paraíso, el agua ingresó nuevamente por los techos durante las precipitaciones de este miércoles, afectando distintos sectores del edificio que comparten ambas instituciones.
Las imágenes registradas en el establecimiento muestran filtraciones en diferentes puntos de la cubierta. El problema no es nuevo: durante años la comunidad educativa viene reclamando una solución definitiva y, en jornadas de lluvia intensa, las condiciones edilicias incluso han impedido el normal dictado de clases.
Lo más preocupante es que, a esta altura, ya no puede hablarse de un problema sin diagnóstico ni de una obra que recién comienza a ser reclamada. En 2021, mediante documentación oficial, ya se había contemplado una obra de refacción de cubierta e impermeabilización de la losa de la Escuela Primaria N° 25. Incluso se había adjudicado un concurso de precios por entonces para intervenir el establecimiento.
Sin embargo, el paso del tiempo demostró que aquellas intervenciones no resolvieron el problema de fondo. Las filtraciones continuaron y la situación se agravó. En abril de este año se anunció nuevamente una obra para la reconstrucción del techo del sector del SUM que utilizan ambas escuelas, con una inversión de $42.761.000, financiada a través del Programa de Infraestructura Escolar. El esquema establecido contempla el aporte de fondos provinciales y la ejecución de los trabajos a nivel local.
La pregunta inevitable es por qué, meses después de aquel anuncio, los alumnos siguen encontrándose con baldes, pisos mojados y agua cayendo dentro de las aulas y espacios escolares.
Si el financiamiento provincial estaba previsto y la obra debía ser ejecutada localmente, la falta de una solución concreta expone también una evidente falta de capacidad de respuesta y seguimiento por parte de quienes tienen responsabilidades de gestión. La comunidad educativa no puede quedar atrapada entre expedientes, convenios, adelantos de fondos y explicaciones burocráticas mientras cada lluvia vuelve a convertir la escuela en un edificio inhabitable.
El contraste resulta todavía más fuerte cuando se observa que el intendente Mauro Poletti tiene su vivienda en el barrio privado Estrella Federal, en las inmediaciones de El Paraíso. Además, en las elecciones de 2025 emitió su voto en la Escuela N.º 25, establecimiento que hoy vuelve a quedar expuesto por las filtraciones.
El dato no es menor desde el punto de vista político: el jefe comunal conoce personalmente la zona y tiene una relación directa con el lugar donde funciona una escuela que desde hace años reclama condiciones edilicias dignas.

