Nidal Hasan fue condenado a muerte por la masacre cometida en 2009 en Fort Hood, Texas, donde asesinó a 13 personas e hirió a más de 30. Donald Trump aprobó que la pena se cumpla mediante un pelotón de fusilamiento y ahora el Ejército deberá fijar la fecha y el lugar de la ejecución.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, autorizó la ejecución por pelotón de fusilamiento de Nidal Hasan, expsiquiatra del Ejército condenado a muerte por la masacre de Fort Hood, Texas, ocurrida en 2009. En aquel ataque asesinó a 13 personas e hirió a más de 30 dentro de la base militar.
Hasan, que entonces tenía el rango de mayor, fue declarado culpable en 2013 por un jurado militar y recibió la pena capital. Durante el juicio reconoció haber cometido el ataque y sostuvo que buscaba evitar que soldados estadounidenses fueran enviados a combatir en países musulmanes.
La decisión de Trump siguió una recomendación del secretario de Defensa, Pete Hegseth, y fue comunicada por el vocero del Pentágono, Sean Parnell. A partir de esta autorización, el secretario del Ejército deberá determinar cuándo y dónde se realizará la ejecución.
La primera ejecución militar en más de seis décadas
Si la pena finalmente se concreta, será la primera ejecución realizada por las Fuerzas Armadas de Estados Unidos desde 1961. Además, sería la primera vez desde 1945 que el sistema militar utiliza un pelotón de fusilamiento para aplicar una condena a muerte.
Hasan permanece en el corredor de la muerte militar de Fort Leavenworth, Kansas. Sin embargo, todavía puede presentar recursos ante tribunales federales que podrían demorar el cumplimiento de la sentencia, por lo que la autorización presidencial no implica que la ejecución vaya a realizarse de manera inmediata.
La masacre de Fort Hood
El ataque ocurrió el 5 de noviembre de 2009 dentro de la base militar Fort Hood, actualmente denominada Fort Cavazos. Hasan abrió fuego contra soldados y personal presente en el lugar, mató a 13 personas e hirió a otras 32 antes de ser reducido.
El caso se convirtió en uno de los ataques más mortíferos registrados dentro de una instalación militar estadounidense. La autorización de Trump vuelve además a poner en discusión el uso de la pena de muerte en Estados Unidos, en un contexto marcado por recientes controversias sobre los métodos de ejecución y las dificultades para conseguir drogas destinadas a la inyección letal.

