Cerraron las urnas en Brasil y se espera una disputa cerrada entre Lula da Silva y Flávio Bolsonaro

Más de 158 millones de electores estuvieron habilitados para participar de la primera vuelta presidencial. Los últimos sondeos ubican al mandatario y al senador conservador a tres puntos de distancia y anticipan un balotaje para el 25 de octubre.

Brasil cerró este domingo a las 17 la votación de unas elecciones presidenciales que llegan al escrutinio con una diferencia mínima entre Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro. Las últimas encuestas anticipan que ninguno alcanzaría los votos necesarios para ganar en primera vuelta y que ambos disputarían un balotaje el próximo domingo 25.

Más de 158 millones de ciudadanos estuvieron habilitados para acudir a las urnas, que abrieron a las 8, en el mismo horario de Argentina. Además de elegir presidente, los brasileños votaron por gobernadores, la renovación de la Cámara de Diputados y dos tercios del Senado.

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Lula sufragó en São Bernardo do Campo, en San Pablo, donde comenzó su carrera política. Exhibió una bandera brasileña y estuvo acompañado por el vicepresidente Geraldo Alckmin, el exministro de Hacienda y candidato a gobernador Fernando Haddad, y la ministra de Medio Ambiente, Marina Silva.

El presidente sostuvo que los electores debían elegir entre fortalecer “el régimen democrático y la barbarie”, y contrapuso el crecimiento económico con el retroceso. Bolsonaro, por su parte, votó inmediatamente después de la apertura de las mesas en Río de Janeiro y afirmó que se propone “liberar al país”. “Brasil necesita cambio para acabar con la era de atraso”, expresó ante los periodistas.

Las encuestas anticipan una segunda vuelta muy ajustada

El estudio de Datafolha publicado el sábado ubicó a Lula con el 45% de los votos válidos y a Bolsonaro con el 42%. Según la comparación difundida por Folha de São Paulo, esos tres puntos representan la menor distancia entre los dos primeros candidatos en los últimos sondeos de esa consultora antes de una primera vuelta desde 1989, año de las primeras elecciones presidenciales tras el retorno a la democracia.

La encuesta de Atlas/Bloomberg también registró una diferencia de tres puntos, aunque con porcentajes distintos: 47% para el presidente y 44% para el senador. En ambas mediciones, el resultado proyectado llevaría la definición a una segunda vuelta.

Para ese eventual balotaje, Datafolha calculó una distancia de apenas un punto. Atlas/Bloomberg mostró un escenario todavía más estrecho, con el 50,1% de los votos válidos para Lula y el 49,9% para Flávio Bolsonaro, una diferencia de 0,2 puntos porcentuales.

Otros diez postulantes participaron de la competencia presidencial, aunque sin perspectivas de imponerse según el panorama presentado. Los votos que obtengan podrían adquirir importancia en una segunda vuelta entre los dos principales candidatos.

La abstención preocupa a los dos candidatos

La participación electoral constituye otra de las incertidumbres de la jornada. En la elección anterior, poco más del 20% del electorado no acudió a votar y existe preocupación por que ese porcentaje se repita o aumente.

Según los especialistas citados en la información disponible, el desinterés aparece especialmente entre los sectores con ingresos de hasta dos salarios y podría perjudicar al oficialismo. Las dificultades para cubrir los gastos familiares y el endeudamiento para atender necesidades básicas alimentan la percepción de que un cambio de gobierno no mejoraría su situación.

Aunque el voto es obligatorio en Brasil, las sanciones por no sufragar son simbólicas. Una encuesta de Datafolha publicada el viernes indicó que el 47% de los consultados estaba menos interesado en la contienda, en una campaña sin debates entre las principales figuras.

El oficialismo buscó movilizar a los mayores de 70 años, que no tienen obligación de votar. La elección se desarrolló mediante máquinas de votación, un sistema que este año cumplió tres décadas de uso continuado.

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