Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo (Mt. 21,33-46)

Por Monseñor Hugo Norberto Santiago
Obispo de la Diócesis de San Nicolás
“Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: “Escuchen esta parábola: Un hombre poseía una tierra y allí plantó una viña, la cercó, cavó un lagar y construyó una torre de vigilancia. Después la arrendó a unos viñadores y se fue al extranjero. Cuando llegó el tiempo de la vendimia, envió a sus servidores para percibir los frutos. Pero los viñadores se apoderaron de ellos, y a uno lo golpearon, a otro lo mataron y al tercero lo apedrearon. Finalmente, les envió a su propio hijo, pensando: ‘Respetarán a mi hijo’. Pero, al verlo, los viñadores se dijeron: ‘éste es el heredero: vamos a matarlo para quedarnos con su herencia’. Y apoderándose de él, lo arrojaron fuera de la viña y lo mataron. Cuando vuelva el dueño, ¿qué les parece que hará con aquellos viñadores? Le respondieron: ‘Acabará con esos miserables y arrendará la viña a otros, que le entregarán el fruto a su debido tiempo’. Jesús agregó: ‘¿No han leído nunca en las Escrituras: ‘La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular: ésta es la obra del Señor, admirable a nuestros ojos’? Por eso les digo que el Reino de Dios les será quitado a ustedes, para ser entregado a un pueblo que le hará producir sus frutos’. Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír estas parábolas comprendieron que se refería a ellos. Entonces buscaron el modo de detenerlo, pero temían a la multitud, que lo consideraba un profeta”. Palabra del Señor.
Creaturas y administradores
Partiendo del hecho que el hombre, mujer o varón, creado a imagen y semejanza de Dios, dotado de inteligencia, es el único ser de la creación que se da cuenta, que tiene conciencia y libertad para decir: “hay una creación, debe haber un creador”; como cuando uno ve un cuadro y dice: “debe haber un pintor”, de ese modo, por la sola fuerza de la inteligencia la persona deduce que Dios ha creado todo para el hombre, el cual es llamado a darle gracias y a ubicarse como administrador responsable de todo lo creado, cuidarlo como “casa común”, continuarlo y humanizarlo. En efecto, a la luz de la fe, la creación es un inicio de diálogo de Dios con el hombre para que este se dé cuenta de su amor y le responda. Es como cuando los padres esperan un hijo y preparan la casa para que éste no nazca en un desierto, sino que encuentre un hogar. El niño crece y toma conciencia de sus cuidados y un día dice “mamá” o “papá”; ese día, además de expresar por primera vez su conciencia de ser hijo amado, reconoció a quienes le dieron la vida y con amor le prepararon un hogar que ahora es también suyo. Allí se inició el diálogo en un contexto de amor.
Por la ecología, que significa el cuidado de la Casa Común, podemos comprobar que además de gozar de tantos bellos paisajes que la creación tiene, constatamos también que somos administradores y tenemos una responsabilidad sobre el planeta, porque es un bien común para nosotros y los que vendrán, es el “hogar humano” creado por Dios.
Voces de alerta
El Papa Francisco, en su documento “Laudato si” –Alabado seas Señor”- y la actualización: “Laudate Dominun”, con el aporte de datos científicos referidos al calentamiento global, que es efecto de la depredación de los bosques pulmón del planeta, de las emanaciones que acrecientan el efecto invernadero, de la contaminación de los ríos por la explotación minera o industrial, hace unos años, en la reunión cumbre de París, donde se reunieron las principales naciones del mundo para tratar esta situación que preocupa a todos, ha dicho que tenemos que volver a ser administradores responsables de la casa común si no queremos que nuestros hijos y nietos hereden un planeta despojado y con catástrofes, como, por ejemplo, el crecimiento del nivel de los mares, con la consecuente inundación de muchos países. Además, ha afirmado que el maltrato de la casa común tiene consecuencias sociales, genera pobreza, como la sequía prolongada de países africanos que antes eran fértiles y actualmente obligan a sus habitantes a emigrar a Europa en busca de una vida mejor, con los riesgos de ser esclavizados por la trata de personas, la prostitución, o encontrar la muerte al intentar cruzar el Mar Mediterráneo en embarcaciones precarias. Los viñadores homicidas del Evangelio de hoy, en vez de administrar responsablemente la viña de su dueño y darle sus frutos, se adueñaron, desoyeron, maltrataron a los voceros del mismo y finalmente mataron al hijo. Entonces el dueño de la viña decidió sancionarlos y sacarles la viña. En nuestro caso el castigo es un “auto castigo”, porque si seguimos tratando así al planeta, sufriremos las consecuencias que ya se insinúan: sequías prolongadas en lugares antes lluviosos, huracanes devastadores, temperaturas extremas, etc. y nuestros descendientes heredarán un mundo arrasado y nos pedirán cuentas. Recemos por quienes tienen el poder del bien común, especialmente por las naciones más desarrolladas que son las que más contaminan, para que como administradores responsables podamos seguir gozando de la belleza de la creación y utilicemos sus recursos de manera sensata, teniendo en cuenta el bien de todos. Que Dios te bendiga, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

