Dólar, inflación y el límite al crecimiento: la mirada de Spotorno hacia 2027

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El economista Fausto Spotorno analizó el panorama económico argentino de cara a 2027 y sostuvo que la proximidad del año electoral podría generar una mayor dolarización de carteras, con el consiguiente aumento de la presión sobre el tipo de cambio. Sin embargo, remarcó que, a diferencia de otros momentos de apreciación cambiaria, el Gobierno llega a esta etapa con una oferta de divisas fortalecida por el crecimiento de las exportaciones.
En diálogo con la agencia Noticias Argentinas, Spotorno explicó que el actual flujo de dólares no se apoya principalmente en endeudamiento ni en ingreso de capitales financieros, como ocurrió en otros ciclos, sino en mayores ventas externas. Esa dinámica, indicó, vuelve más previsible el flujo de divisas y ayuda a entender por qué el tipo de cambio tiende a apreciarse, aun cuando el Gobierno no pueda controlar por sí mismo el valor real del dólar.
De todos modos, el economista advirtió que los antecedentes recientes muestran que los procesos electorales en Argentina suelen venir acompañados por episodios de fuerte volatilidad cambiaria. En ese marco, consideró probable que empresas, fondos e individuos aceleren la dolarización de sus ahorros como cobertura, lo que podría llevar a una demanda privada de divisas en torno a los US$30.000 millones durante el próximo año.
Inflación en desaceleración y riesgos por el tipo de cambio
Respecto de la inflación, Spotorno ubicó la tasa mensual actual en un rango de entre 1,5% y 2%. Proyectó que el dato de septiembre se ubicaría apenas por encima de 2%, tras un agosto algo más moderado, y estimó que hacia fin de año o comienzos del próximo podría consolidarse un piso cercano al 1% mensual, siempre que no se produzcan sobresaltos fuertes en el dólar.
Según su visión, la política económica reconoce que el frente cambiario será uno de los factores decisivos en 2025. Un salto brusco del tipo de cambio, advirtió, dificultaría continuar con la baja de la inflación al ritmo vigente, dado el impacto directo que tiene la devaluación sobre precios y tarifas reguladas.
Actividad frenada y límite estructural al crecimiento
Spotorno describió que la economía argentina atraviesa una transformación profunda tras años de estancamiento, alta inflación y falta de dólares. Señaló que el actual programa, basado en el equilibrio fiscal, la disciplina monetaria y la normalización del mercado cambiario, modificó los incentivos: los sectores exportadores muestran mayor dinamismo, mientras que aquellos que compiten con productos importados sufren más el ajuste.
No obstante, aclaró que el freno de la actividad no se explica solo por el programa de estabilización. A su juicio, existe un límite estructural de la capacidad productiva, que hace que el país choque una y otra vez contra el mismo techo cuando se aproxima a determinados niveles de uso de su capacidad instalada. La única forma de romper ese límite, subrayó, es con un volumen significativo de inversiones.
“La clave para pasar de una economía estancada a una competitiva y sostenible en el largo plazo es la inversión; sin ella, cualquier rebote será transitorio”, sostuvo Spotorno.
Poder adquisitivo, morosidad y desafíos para atraer inversiones
El analista consideró que el aumento de la morosidad en créditos a familias y empresas forma parte del costo inicial de un plan de estabilización. Recordó que, en experiencias similares, primero crece la mora por el ajuste monetario y por la caída del ingreso real, y recién más adelante se recupera el crédito a medida que se consolida la baja de la inflación.
En este sentido, repasó que el fuerte salto inflacionario de fines del año pasado y principios de este, sumado al rezago de salarios y jubilaciones, deterioró el poder de compra y agravó las dificultades para cumplir con las obligaciones financieras. A eso se añadió el ruido político y los episodios de tensión cambiaria, que encarecieron el financiamiento y alentaron la dolarización.
Mirando hacia adelante, Spotorno planteó que Argentina necesita pasar a una etapa de mayor inversión, más empleo y crecimiento sostenible, pero advirtió que aún persisten problemas para atraer el volumen de capital necesario. Para que la transformación económica pueda sostenerse en el tiempo, reclamó un acuerdo político básico sobre tres pilares: responsabilidad fiscal, disciplina monetaria y reglas claras para hacer negocios. Solo con ese marco, concluyó, la economía podrá consolidar la estabilidad y traducirla en desarrollo duradero.

