La histórica cadena de panaderías Pandanés cesa sus operaciones

NewsITe
La tradicional cadena de panaderías Pandanés resolvió el cierre definitivo de sus actividades comerciales y anunció que se presentará en quiebra ante la Justicia. La decisión dejó sin empleo a 150 trabajadores y significó el cierre inmediato de sus 25 sucursales en distintos puntos del Área Metropolitana de Buenos Aires.
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Según relataron los empleados, la notificación del cese de actividades llegó de madrugada a través de mensajes de WhatsApp. Minutos después, muchos encontraron las persianas bajas, los accesos bloqueados y las cerraduras cambiadas, sin posibilidad de ingresar a sus puestos de trabajo ni de retirar efectos personales que habrían quedado dentro de los locales.
En la comunicación enviada al personal, la empresa sostuvo que se quedó sin recursos para continuar operando ni para afrontar salarios futuros, luego de fracasar en la búsqueda de alternativas de rescate, nuevos capitales o acuerdos con acreedores. La compañía ya venía transitando un proceso concursal iniciado en noviembre del año pasado.
Trabajadores sin indemnización y aportes impagos
Uno de los empleados afectados denunció que la firma modificó las cerraduras durante la noche, de manera sorpresiva, y que muchos trabajadores no pudieron retirar sus pertenencias personales. Si bien los sueldos y un aguinaldo atrasado fueron depositados esta semana, la empresa no habría realizado los aportes jubilatorios ni las contribuciones a la obra social, y descartó el pago de indemnizaciones tradicionales por despido.
En su expediente judicial, Pandanés había atribuido el deterioro financiero al contexto macroeconómico, señalando una fuerte recesión y el aumento sostenido de los costos operativos, entre ellos alquileres, tarifas de servicios y materias primas. De acuerdo con los registros comerciales, la compañía acumulaba más de 58 millones de pesos en cheques rechazados por falta de fondos.
Un caso testigo de la crisis del sector panadero
Pandanés operaba bajo un modelo de panificación artesanal, con una planta centralizada de unos 1.700 metros cuadrados desde donde abastecía a toda su red de locales. En los últimos meses aplicó planes de contingencia como recortes de personal, renegociación de contratos de locación y cambios en la cadena de proveedores, pero las medidas no alcanzaron para revertir la caída en las ventas.
- La red llegó a operar 25 locales antes del cierre total.
- Los pasivos incluyen más de $58 millones en cheques rechazados.
- El proceso concursal se tramita en la justicia comercial desde 2023.
La situación de la firma se inscribe en una crisis más amplia del rubro a nivel nacional. La Cámara de Industriales Panaderos (CIPAN) advierte que la venta de pan común cayó entre 50% y 60%, mientras que la demanda de facturas y productos de pastelería se desplomó cerca del 80%. En ese contexto, muchos comercios reducen horarios, cierran sucursales o directamente bajan la persiana.
“La gente ya no compra por kilo, sino por lo que le alcanza en el bolsillo”, remarcan desde la entidad empresaria, como síntesis del impacto de la pérdida de poder adquisitivo en el consumo masivo.
Con el cierre de Pandanés, el sector panadero suma un nuevo caso emblemático de cómo la recesión, la inflación y el encarecimiento de los costos fijos ponen en riesgo la continuidad de comercios históricos y el empleo formal en todo el país.

