La soja toca su precio más alto en tres años en el país

Firmeza del mercado local pese a la baja internacional

Cosecha de soja en campos argentinos

NewsITe

El mercado de la soja en la Argentina atraviesa su momento más activo de los últimos años. Durante septiembre, el valor de la oleaginosa en la plaza local se encareció alrededor de un 12% respecto del promedio anual y alcanzó el nivel más alto desde 2023, con una referencia en torno a los $560.000 por tonelada, equivalentes a unos US$ 370.

Lo llamativo del movimiento es que se produjo en un contexto de marcada debilidad en los mercados de referencia, como la Bolsa de Chicago. Sin embargo, los precios internos lograron desacoplarse de esa tendencia bajista gracias a una combinación de fuerte demanda y elevada actividad del complejo agroindustrial exportador, uno de los motores históricos de generación de divisas del país.

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De acuerdo con la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el valor promedio de exportación de la industria aceitera y molinera se encuentra en máximos que no se veían desde 2022. El principal sostén es el aceite de soja, cuyo precio ronda los US$ 1.200 por tonelada, niveles comparables a los registrados tras el inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania, cuando el mercado global de aceites vegetales se vio fuertemente tensionado.

Subproductos en alza y récord de exportaciones

A la firmeza del aceite se sumó en las últimas semanas una revalorización de la harina de soja, explicada por el encarecimiento del grano y el buen ritmo de compras externas. En los puertos argentinos, el valor FOB de la harina trepó hasta los US$ 416 por tonelada, el registro más alto desde mayo de 2024. Este precio supone un incremento del 20% frente al promedio de 2025 y se ubica un 31% por encima de la media de ese mismo año.

El dinamismo de los precios se refleja también en los volúmenes exportados. Según la BCR, los despachos de harina de soja alcanzan su mayor nivel desde la campaña 2018/19, mientras que los embarques de aceite de soja marcaron un récord histórico. En contraste, las ventas al exterior de poroto sin procesar cayeron casi a la mitad frente al año pasado, en buena medida por una menor presencia de China en el mercado sudamericano. Aun así, la demanda externa total para el complejo sojero es la más robusta de las últimas siete campañas.

Retención de grano y volumen de divisas en juego

Hasta el momento, se comprometieron para molienda unas 21,78 millones de toneladas de soja, un 5% por encima del año pasado y 10% superior al promedio de la última década para esta altura del calendario. No obstante, puertas adentro de los campos las decisiones de venta avanzan con más cautela.

Un informe de la consultora DATA Miazzo detalla que se comercializó aproximadamente el 57% de la cosecha 2025/26, estimada en 50,1 millones de toneladas. Esto implica que la industria y la exportación llevan compradas unas 28,7 millones de toneladas, mientras que el 43% restante —equivalente a 21,38 millones de toneladas— continúa en manos de los productores.

A valores de mercado vigentes, ese volumen sin vender representa potenciales ingresos por unos US$ 10.905 millones, una cifra récord para esta altura del año. En un contexto de necesidad de divisas para la economía argentina, la velocidad a la que esos granos se vayan transformando en exportaciones será clave tanto para el ingreso de dólares como para la recaudación fiscal y la dinámica del mercado cambiario.

Con precios en máximos de tres años y un fuerte apetito externo, el complejo sojero vuelve a ubicarse en el centro de la escena económica argentina.

En este escenario, el sector agroindustrial monitorea de cerca la evolución de las cotizaciones internacionales, las políticas cambiarias y eventuales definiciones impositivas, factores que influirán en la decisión de los productores de acelerar o no la comercialización del remanente de soja de la campaña.

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