La primera Peregrinación Juvenil a Luján se realizó el 25 de octubre de 1975, en medio de un período de fuerte convulsión política y social en la Argentina. Los organizadores prepararon la caminata para unas 5.000 personas, pero más de 30.000 jóvenes partieron desde Liniers y recorrieron 60 kilómetros bajo el lema “Madre, danos fuerza para unir a los argentinos”.

Más de 30.000 jóvenes salieron desde Liniers hacia Luján el sábado 25 de octubre de 1975 y protagonizaron la primera edición de una peregrinación que había sido organizada para recibir apenas a unas 5.000 personas. La convocatoria se difundió principalmente de boca en boca y los participantes caminaron 60 kilómetros por la vieja Ruta 7 hasta llegar a la Basílica.
“Madre, danos fuerza para unir a los argentinos” fue el lema elegido para aquella primera Peregrinación Juvenil a Luján. La caminata se desarrolló en un momento atravesado por la crisis económica, las disputas políticas y una escalada de violencia en el país.
La organización había difundido la convocatoria mediante parroquias, colegios parroquiales, grupos scouts y centros de juventud. También distribuyó volantes mimeografiados a mano, en una época sin teléfonos celulares, GPS ni redes sociales.
Una convocatoria que superó todas las previsiones
Los organizadores temían que la convocatoria tuviera poca respuesta y prepararon la logística para acompañar a alrededor de 5.000 personas. Sin embargo, más de 30.000 jóvenes se concentraron durante la mañana del sábado 25 en Liniers para iniciar la caminata.
Los voluntarios utilizaron megáfonos y walkie-talkies para intentar ordenar el desplazamiento de la multitud. Los primeros peregrinos alcanzaron Luján durante el amanecer del domingo 26, después de completar los 60 kilómetros de recorrido por la vieja Ruta 7.
A media mañana se celebró la misa central frente a la Basílica. Monseñor Eduardo Pironio, entonces obispo de Mar del Plata y beatificado en 2023, pronunció una homilía centrada en la paz, la esperanza y el compromiso social de los jóvenes con el país.
El regreso hacia la Capital Federal planteó otro desafío para la organización debido a la cantidad de participantes. Los trenes del Sarmiento y colectivos de líneas locales incorporaron refuerzos durante el domingo para trasladar a los miles de peregrinos.
La Argentina de 1975 y el origen de la peregrinación
La primera caminata juvenil hacia Luján se produjo en un contexto de fuerte convulsión política. María Estela Martínez de Perón ejercía la Presidencia en medio de internas dentro del peronismo y una creciente intervención militar.
Veinte días antes de la peregrinación, un operativo de Montoneros contra un cuartel de Formosa había dejado 27 muertos: doce militares, doce integrantes de la organización y tres civiles. María Estela Martínez de Perón se encontraba entonces de licencia médica en Córdoba e Ítalo Luder ejercía interinamente la Presidencia.
Al día siguiente de aquel ataque, Luder firmó los decretos 2770, 2771 y 2772, que extendieron a todo el territorio nacional la orden a las Fuerzas Armadas de “ejecutar las operaciones militares y de seguridad que sean necesarias a los efectos de aniquilar la acción de los elementos subversivos”.
En ese escenario político y social se realizó la primera Peregrinación Juvenil a Luján, impulsada desde sectores de la Iglesia católica vinculados con movimientos juveniles y la Teología del Pueblo.
Rafael Tello, el sacerdote que impulsó la peregrinación
El padre Rafael Tello, entonces asesor de la Pastoral de Juventud de la Arquidiócesis de Buenos Aires, propuso realizar aquella primera peregrinación. La iniciativa planteaba una experiencia comunitaria de fe y una caminata hacia la Patrona de los argentinos.
Tello había nacido en La Plata en 1917. Se recibió de abogado en 1944, ingresó al seminario al año siguiente y se ordenó sacerdote en 1950. También se desempeñó como pensador y profesor universitario y se convirtió en una figura de la denominada Teología del Pueblo.
En 1979 se retiró a una vida dedicada a la oración y el estudio, aunque continuó recibiendo a laicos y sacerdotes. Entre ellos estuvo Jorge Bergoglio, quien años después se refirió a su figura y a su pensamiento.
“Tello tenía un corazón y una inteligencia ofrecidos a los pobres. Su teología nos recuerda que nuestros hermanos más humildes están en el centro del corazón de Dios. Su teología nos aguijonea preguntándonos si les estamos dando a los pobres el lugar que merecen y nos invita a que transformemos la Iglesia en la casa de los pobres”, expresó Bergoglio.
Rafael Tello murió el 19 de abril de 2002 en Luján, la misma ciudad hacia la que había impulsado aquella primera caminata juvenil de 1975.

