El impacto del herpes zóster en la salud cardiovascular

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En el marco de la prevención de las enfermedades cardiovasculares, en general se insiste en la alimentación saludable, la actividad física regular y el control de factores clásicos como la hipertensión o el colesterol. Sin embargo, especialistas advierten que ciertas infecciones también pueden funcionar como disparadores de eventos cardíacos y cerebrovasculares, y una de las más relevantes –aunque poco conocida– es el herpes zóster, popularmente llamado culebrilla.
El médico clínico Lucio Criado (M.N. 72.768) explicó que, ante una infección, el organismo activa una intensa respuesta inflamatoria para defenderse. En ese proceso se liberan sustancias que favorecen la formación de coágulos, lo que en personas con factores de riesgo cardiovascular puede traducirse en un aumento de la probabilidad de sufrir un infarto de miocardio o un accidente cerebrovascular (ACV).
En el caso puntual del herpes zóster, los datos son elocuentes. Quienes atraviesan un episodio de esta infección presentan, según estudios internacionales, un 34% más de riesgo de ACV en los tres meses posteriores y un 35% más de riesgo de infarto agudo de miocardio durante el primer mes. Es decir, el impacto no se limita a las molestias en la piel, sino que se extiende al corazón y al cerebro.
Qué es la culebrilla y a quiénes afecta
El herpes zóster es la reactivación del virus varicela-zóster, el mismo que causa la varicela en la infancia. Luego de ese primer cuadro, el virus queda “dormido” en los ganglios nerviosos y puede reactivarse años o décadas después. Suele manifestarse con una erupción de ampollas dispuestas en forma de faja en el tórax, el abdomen o el rostro, acompañada de dolor intenso y ardor.
Las personas mayores de 50 años, quienes tienen enfermedades crónicas o un sistema inmunológico debilitado son las más expuestas a desarrollar culebrilla. Pero la preocupación de los especialistas va más allá del cuadro cutáneo: cuando el herpes zóster exige internación, se ha observado un incremento del riesgo de insuficiencia cardíaca. En estos casos, el corazón no logra bombear suficiente sangre y aparecen síntomas como falta de aire, cansancio extremo y edemas.
La relación también funciona en sentido inverso. Pacientes que ya cursan una enfermedad cardíaca presentan hasta un 34% más de riesgo de desarrollar herpes zóster. Además, las personas con insuficiencia cardíaca suelen requerir internaciones más frecuentes si contraen esta infección, lo que genera mayor carga para el sistema de salud y para los propios pacientes.
Vacunación y prevención: una herramienta para cuidar el corazón
Ante este escenario, las sociedades científicas locales comenzaron a poner la lupa en la prevención de infecciones como parte del cuidado integral del corazón. La Sociedad Argentina de Cardiología, la Federación Argentina de Cardiología y el Consejo Argentino de Residentes de Cardiología incorporaron la vacunación dentro de las estrategias recomendadas para pacientes con enfermedad cardiovascular.
El cardiólogo Luis Cicco (M.N. 81.369) destacó que, a nivel global, las vacunas evitan entre 3,5 y 5 millones de muertes por año. “Cuando hablamos con nuestros pacientes sobre cuidar el corazón, sumamos cada vez más la conversación sobre vacunación. Es una herramienta más de prevención, sencilla y fundamental”, remarcó el especialista, al señalar que incluir el calendario de vacunas del adulto en la consulta de rutina puede marcar una diferencia.
“Envejecer saludablemente no significa solamente vivir más años, sino mantener la capacidad funcional y la calidad de vida. Por eso la consulta médica no debería limitarse a los chequeos cardiovasculares tradicionales, sino incorporar también la revisión del esquema de vacunación del adulto”, sostuvo la médica Laura Jorge (M.N. 122.713), asesora de vacunas de GSK.
En síntesis, el abordaje de la salud cardiovascular ya no se reduce a controlar la presión, el azúcar o el colesterol. Para los especialistas, prevenir infecciones como el herpes zóster mediante la vacunación y la consulta temprana ante síntomas compatibles con culebrilla debe ser parte del paquete integral de cuidado, especialmente en personas mayores y con antecedentes cardíacos.

