El primer lote está compuesto por 250 unidades de los modelos ARAD-5 y ARAD-7, que también permitirán retirar progresivamente los M-16 incorporados desde la década de 1990. El FAL comenzó a utilizarse en el país en 1958, fue fabricado durante décadas en Argentina y tuvo participación en la guerra de Malvinas.

Las Fuerzas Armadas argentinas iniciaron la renovación de su armamento individual con la incorporación de los fusiles israelíes ARAD-5 y ARAD-7. Los nuevos modelos comenzarán a sustituir progresivamente a los FAL, utilizados por los militares argentinos desde fines de la década de 1950.
La primera entrega comprende 250 fusiles y fue presentada en el Regimiento de Infantería 1 Patricios durante un acto encabezado por el ministro de Defensa, Carlos Alberto Presti. El programa también contempla el retiro paulatino de los M-16 incorporados desde la década de 1990 en unidades del Ejército, la Armada y fuerzas especiales.
Los nuevos fusiles fueron producidos por Israel Weapon Industries (IWI) y adquiridos al Ministerio de Defensa de Israel mediante un contrato entre Estados. La renovación busca incorporar plataformas más modernas, modulares y preparadas para utilizar diferentes sistemas ópticos y accesorios.
“No es habitual que una generación militar tenga el privilegio de vivir el cambio de su armamento individual”, afirmó Presti durante la presentación.
Dos modelos para reemplazar a los FAL y M-16
Los ARAD-5 utilizan munición de 5,56 milímetros y serán destinados principalmente a la Armada, donde reemplazarán los M-16 utilizados por la Infantería de Marina. Los ARAD-7, de 7,62 milímetros, serán incorporados por el Ejército y la Fuerza Aérea para sustituir los FAL que continúan en servicio.
Ambos modelos cuentan con miras electroópticas de punto rojo MEPRO M-5 y sistemas para incorporar diferentes accesorios. El ARAD-5 está basado en la arquitectura AR-15, mientras que el ARAD-7 utiliza como base la plataforma AR-10.
El ARAD-7 mantiene además el cartucho 7,62 × 51 milímetros OTAN empleado por el FAL argentino. Utiliza un sistema de pistón de gases de carrera corta y un regulador de tres posiciones.
Según su configuración, puede incorporar cañones intercambiables de 406 o 508 milímetros. Su peso oscila entre 4,15 y 4,55 kilos sin cargador y la longitud se ubica entre 87 y 95 centímetros, dependiendo de la posición de la culata.
IWI establece para sus componentes principales una vida útil mínima de 20.000 disparos. El fusil también dispone de culata telescópica plegable, sistema M-LOK para accesorios y controles ambidiestros.
Ocho empresas participaron del proceso de selección
La evaluación técnica y operativa que desembocó en la compra se desarrolló durante 2025 y contó con la participación de integrantes de las tres Fuerzas Armadas. El Estado Mayor Conjunto evaluó propuestas de ocho empresas de Argentina, Israel, Europa y Estados Unidos antes de seleccionar los modelos fabricados por IWI.
Las pruebas de recepción y aceptación correspondientes al primer lote se realizaron en la Guarnición Militar de Campo de Mayo. Especialistas de la empresa israelí tienen previsto capacitar durante octubre a personal argentino en la operación y el mantenimiento de los fusiles.
La incorporación continuará durante los próximos meses. El segundo lote está previsto para el primer trimestre de 2027.
También existen gestiones para montar o producir componentes de los ARAD en Argentina mediante un esquema similar al desarrollado en Perú. Hasta el momento no se confirmó que el acuerdo contemple una transferencia tecnológica que permita fabricar íntegramente los fusiles en el país.
El FAL: casi siete décadas en las Fuerzas Armadas argentinas
La renovación marca el comienzo del retiro de uno de los armamentos más reconocibles de la historia militar argentina. Los primeros FAL llegaron al Ejército en 1958 desde Bélgica y, dos años después, Fabricaciones Militares comenzó su producción bajo licencia en la Fábrica Militar de Armas Portátiles Domingo Matheu de Rosario.
Con el paso de los años se convirtió en el fusil estándar del Ejército y también fue utilizado por la Armada, la Fuerza Aérea y distintas fuerzas de seguridad. Miles de argentinos tuvieron contacto con el arma durante el servicio militar obligatorio.
El FAL formó parte del equipamiento utilizado durante la tensión entre Argentina y Chile por el canal de Beagle en 1978 y posteriormente durante la guerra de Malvinas de 1982.
La producción argentina comprendió diferentes variantes del FAL y el FAP, su versión pesada. Las estimaciones disponibles ubican la fabricación total entre 120.000 y 200.000 unidades.
Décadas después de su incorporación, las características del fusil comenzaron a mostrar diferencias frente a las necesidades del equipamiento contemporáneo, particularmente por su peso y las posibilidades de integrar nuevos dispositivos.
El Gobierno enmarca la compra en la modernización militar
Presti vinculó la incorporación de los ARAD con el programa de modernización de las Fuerzas Armadas impulsado por el Gobierno de Javier Milei.
“El Plan ARMA nos permite financiar los medios, la Política de Fortalecimiento de la Carrera Militar nos permite cuidar y desarrollar el capital humano que deberá emplearlos”, señaló el ministro.
Presti sostuvo además que la renovación del armamento individual forma parte de un proceso más amplio. “Tenemos un sistema elegido profesionalmente, tenemos una herramienta que representa un salto cualitativo y tenemos, fundamentalmente, el capital humano capaz de estar a la altura de lo que este momento exige”, afirmó.

