Taxis y apps en La Plata: tregua y presión al municipio

Taxis, remises y apps frenan la escalada y ponen la pelota en la cancha del municipio

Taxistas y choferes de aplicaciones durante una protesta en La Plata

NewsITe

Tras una semana marcada por protestas, operativos de control y un violento cruce frente al Palacio Municipal, taxistas, remiseros y conductores de aplicaciones en La Plata acordaron una tregua y resolvieron encauzar sus reclamos ante la Municipalidad y el Concejo Deliberante. El pacto apunta a descomprimir el conflicto en la calle, pero también expone la falta de una regulación de fondo por parte de la gestión del intendente Julio Alak.

Según trascendió, el entendimiento fue plasmado en un documento consensuado por representantes de todos los sectores, en el que se fijó como prioridad terminar con la “violencia entre trabajadores” y evitar nuevos episodios de enfrentamiento directo. De este modo, la discusión sobre cómo ordenar el transporte de pasajeros en la capital bonaerense se traslada de las calles a los despachos oficiales.

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Las partes resolvieron sostener sus posiciones por las vías administrativas e institucionales, colocando al Ejecutivo municipal y al Concejo Deliberante como responsables de avanzar en una normativa clara. Mientras los titulares de taxis reclaman controles más duros contra Uber, DiDi y Cabify, los choferes de plataformas exigen reglas que reconozcan su actividad y les den previsibilidad laboral.

La tregua llegó luego de dos movilizaciones contrapuestas. Por un lado, los taxistas presionaron por mayores operativos y lograron que el municipio intensificara los controles, con el secuestro de más de 20 vehículos vinculados a aplicaciones. Por el otro, los conductores de apps marcharon para pedir una regulación específica que les permita seguir trabajando sin quedar al borde de sanciones o decomisos.

Un conflicto que expone un vacío regulatorio histórico

El punto de máxima tensión se vivió frente a la sede municipal, donde una discusión entre un taxista y manifestantes de las plataformas derivó en una agresión física e intervención policial. Ese episodio terminó de instalar que el problema ya no era solo regulatorio, sino también de convivencia en el espacio público, lo que obligó a los propios trabajadores a abrir una instancia de diálogo.

En este contexto, la Asociación Civil de Conductores de Aplicaciones Unidos de la República Argentina (ACCAURA) había solicitado formalmente una reunión con Alak y la conformación de una mesa de trabajo que incluya a todos los actores del sector. Del lado de los taxis, las entidades ratifican su rechazo a las aplicaciones, a las que consideran ilegales, aunque admiten que la disputa no puede seguir dirimiéndose a los empujones en la calle.

  • Los taxistas reclaman controles estrictos y sostienen la ilegalidad de las apps.
  • Los conductores de plataformas piden una ordenanza que reconozca su actividad.
  • El municipio y el Concejo quedan como árbitros del futuro esquema de transporte.

El Concejo Deliberante ya había debatido el tema en ocasiones anteriores, pero sin contar con un expediente integral que ordenara la discusión. Desde la oposición remarcan que las aplicaciones “llegaron para quedarse” y plantean la necesidad de actualizar la ordenanza del taxi, vigente desde 1978, un marco normativo previo a la irrupción de la tecnología digital en el transporte.

Referentes opositores en el Concejo sostienen que “las plataformas ya forman parte del paisaje urbano” y que el desafío es compatibilizar su funcionamiento con el sistema tradicional de taxis y remises.

El oficialismo, en cambio, pide prudencia y defiende la necesidad de un diálogo amplio antes de avanzar en cambios estructurales. Mientras tanto, el acuerdo entre trabajadores funciona como una tregua frágil que le gana tiempo al municipio, pero también lo obliga a encarar, más temprano que tarde, una definición sobre cómo será el mapa del transporte de pasajeros en La Plata en los próximos años.

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