Guillermo Rolutti se convirtió en el primer latinoamericano admitido directamente al último año de la Academia Vaganova de San Petersburgo, una institución fundada en 1738. Comenzó a bailar a los nueve años en Córdoba y su formación posteriormente lo llevó por el Teatro Colón y Alemania.

Con apenas 20 años, el bailarín cordobés Guillermo Rolutti alcanzó un logro inédito para un artista latinoamericano: fue admitido directamente en el último año de la Academia Vaganova de San Petersburgo, una de las instituciones históricas de la danza clásica mundial y por cuyas aulas pasaron figuras como Anna Pávlova, Vaslav Nijinsky y Mijaíl Baryshnikov.
Su llegada a la prestigiosa escuela rusa tuvo además una particularidad. Rolutti consiguió la aceptación mediante una audición virtual, sin haber viajado previamente a Rusia, y realizará allí un año de perfeccionamiento que culminará con su graduación.
El cordobés comenzó su relación con la danza casi por casualidad. Practicaba natación cuando se interesó por las actividades que se desarrollaban cerca del lugar donde entrenaba y su madre decidió llevarlo al Teatro del Libertador San Martín. Tenía nueve años y no contaba con experiencia previa en ballet clásico, pero consiguió superar la selección para ingresar.
Lo que inicialmente había comenzado como una actividad recreativa terminó convirtiéndose en el centro de su vida. A los 15 años se mudó solo a Buenos Aires luego de superar una audición para continuar su formación en el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón, donde permaneció alrededor de tres años e incluso tuvo la posibilidad de compartir escenario con el Ballet Estable.
Del Teatro Colón a Europa
Otro punto decisivo de su carrera llegó con su participación en el Prix de Lausanne, uno de los concursos internacionales de referencia para jóvenes bailarines. Aquella experiencia le abrió diferentes posibilidades para continuar su formación fuera de la Argentina y terminó eligiendo la Escuela del Ballet de Hamburgo, en Alemania.
Rolutti estudió durante dos años en Hamburgo y completó esa etapa de su formación antes de recibir la posibilidad de presentarse para ingresar a Vaganova. La respuesta llegó a distancia: realizó la audición de manera virtual y fue seleccionado para incorporarse directamente al último año.
La Academia Vaganova fue fundada en 1738 en San Petersburgo y se convirtió en una de las escuelas más influyentes de la historia del ballet clásico. Su tradición está estrechamente vinculada con el ballet ruso y por la institución pasaron algunas de las principales figuras internacionales de la disciplina.
La promesa de volver a Córdoba
A pesar del recorrido internacional, Rolutti ya tiene un proyecto para reencontrarse con el público de su ciudad. Una vez que finalice su año de formación en Rusia, planea regresar a Córdoba para realizar una gala en el Teatro Griego, aunque todavía no se estableció una fecha para el espectáculo.
El joven mantiene además como referentes a figuras argentinas e internacionales como Julio Bocca, Marianela Núñez y Rudolf Nureyev. Con Bocca llegó a encontrarse durante su participación en el Prix de Lausanne, mientras que a Núñez la conoció cuando todavía era un niño y daba sus primeros pasos en la danza.
El ingreso a Vaganova representa ahora el siguiente capítulo de un recorrido que comenzó a los nueve años en Córdoba, continuó en el Teatro Colón y atravesó Alemania antes de llegar a San Petersburgo. Al finalizar esta nueva etapa, Rolutti pretende cumplir la promesa de volver a su ciudad y presentarse ante el público cordobés.

