Cinco hábitos cotidianos que reducen el riesgo cardiovascular

NewsITe
Las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la principal causa de muerte en Argentina y en el mundo, pero la evidencia muestra que una gran parte de esos eventos puede evitarse. En nuestro país, en 2024 murieron más de 105 mil personas por patologías del sistema circulatorio, lo que equivale a más del 30% de las muertes por causas definidas. Frente a este escenario, especialistas insisten en que la prevención empieza mucho antes de la aparición de los síntomas.
En el marco del Día Mundial del Corazón, que se conmemora cada 29 de septiembre, cardiólogos del Hospital Británico y del Hospital Italiano remarcan que el control de la presión arterial, el colesterol y la glucemia es fundamental, pero no alcanza con mirar los números de los análisis: el movimiento diario, la forma de comer, el descanso, el manejo del estrés y el consumo de tabaco son piezas decisivas del rompecabezas cardiovascular.
Bajo el lema “Ponele corazón”, la campaña apunta a que la población tome conciencia de que le dedicamos energía a la familia, el trabajo, los proyectos y los sueños, pero todo eso solo es posible si el corazón se mantiene sano. Pequeños cambios sostenidos en el tiempo pueden generar una notable reducción del riesgo de infarto, accidente cerebrovascular e insuficiencia cardíaca.
Cinco hábitos que protegen el corazón
1. Moverse más y sentarse menos
La actividad física regular es una de las intervenciones más efectivas para proteger el corazón. Se recomiendan al menos 150 minutos semanales de ejercicio aeróbico moderado o 75 minutos de actividad intensa, sumados a ejercicios de fuerza dos veces por semana. Sin embargo, no es necesario convertirse en deportista profesional: caminar más, usar escaleras en lugar de ascensores y hacer pausas activas durante la jornada laboral ya marcan una diferencia.
“No necesitamos convertirnos en atletas para cuidar nuestro corazón. La clave es la constancia y reducir el tiempo que pasamos sentados”, señaló el cardiólogo Miguel J. Schiavone, jefe de la Unidad de Hipertensión Arterial, Cardiometabolismo y Dislipemia del Hospital Británico.
2. Comer mejor, sin buscar la perfección
Los especialistas recomiendan priorizar un patrón alimentario cardioprotector antes que dietas estrictas y difíciles de sostener. Esto implica aumentar el consumo de frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, frutos secos, semillas, pescado y grasas saludables, como el aceite de oliva, y reducir el sodio, los azúcares agregados y los ultraprocesados. La llamada “dieta mediterránea” se asocia con menos eventos cardiovasculares y una menor mortalidad global.
3. Dormir bien y controlar el estrés
Dormir entre 7 y 9 horas por noche en la adultez se vincula con un mejor control de la presión arterial, el metabolismo y otros factores de riesgo. Estudios recientes muestran que la irregularidad en los horarios de sueño se relaciona con un aumento del riesgo de infarto, ACV e insuficiencia cardíaca. A esto se suma el impacto del estrés crónico, que favorece el sedentarismo, la mala alimentación, el consumo de tabaco y alcohol y el descanso deficiente.
“Hoy entendemos la prevención cardiovascular de una manera mucho más integral: moverse, alimentarse bien, dormir adecuadamente, manejar el estrés y no fumar son verdaderas herramientas para cuidar el corazón”, explicó la cardióloga Mariana Orozco Tapia.
4. Dejar de fumar: un cambio con efecto inmediato
El tabaquismo sigue siendo uno de los principales enemigos del corazón. Abandonar el cigarrillo reduce el riesgo de infarto y enfermedad vascular a cualquier edad y sin importar cuántos años se haya fumado. También es clave evitar la exposición al humo de segunda mano y a otros productos con nicotina. Los especialistas recomiendan consultar por tratamientos farmacológicos y apoyo psicológico, que aumentan las chances de éxito.
5. Controles médicos periódicos
La hipertensión arterial, el colesterol elevado y la diabetes pueden pasar años sin dar señales. Por eso, los chequeos son un pilar de la prevención. Conocer los valores de presión, colesterol y glucosa, revisar los antecedentes familiares y realizar estudios de rutina permite detectar a tiempo factores de riesgo silenciosos y comenzar un tratamiento adecuado.
Otros hábitos que hacen la diferencia
Además de estos cinco ejes, el cardiólogo Marcelo Halac, del Hospital Italiano, destaca que no existe un único hábito “milagroso”, sino decisiones diarias que, mantenidas en el tiempo, reducen de forma significativa la probabilidad de sufrir un evento cardiovascular. Alcanzar alrededor de 7.000 pasos por día, interrumpir el tiempo sentado cada 30 a 60 minutos y combinar ejercicio aeróbico con fortalecimiento muscular son algunas de las recomendaciones.
- Caminar más todos los días, incluso si no se practica deporte formal.
- Priorizar una alimentación basada en el modelo mediterráneo.
- Mantener horarios de sueño regulares y tratar los trastornos del descanso.
- Controlar con frecuencia presión arterial, colesterol y glucemia.
- Reservar momentos para desconectar del trabajo, reducir pantallas y cuidar los vínculos sociales.
La conclusión de los especialistas es clara: el corazón se cuida mucho antes de llegar a una guardia. Incorporar hábitos saludables, sumados a los controles médicos correspondientes, permite vivir más y mejor, con menos riesgo de enfermedades cardiovasculares graves.

