Chile respalda el reclamo por Malvinas y defiende el comercio

Chile apoya la soberanía argentina pero pide respetar a los isleños

NewsITe

El ministro de Defensa de Chile, Fernando Barros Torconal, ratificó el respaldo de su país al reclamo de soberanía de la Argentina sobre las Islas Malvinas, aunque subrayó la necesidad de respetar la voluntad de los habitantes del archipiélago y de mantener un vínculo de cooperación con el Reino Unido. Sus declaraciones se produjeron en una entrevista con Polar TV de Magallanes y reavivaron el debate regional sobre el futuro del Atlántico Sur.

Barros Torconal recordó que Chile reconoce la histórica pretensión argentina sobre las islas —denominadas Malvinas o Falkland—, pero remarcó que el Reino Unido “hace 200 años ejerce soberanía” sobre el territorio. En ese marco, planteó que se trata de un “país amigo” y que cualquier solución debe buscarse “de acuerdo con el derecho internacional, respetando la voluntad e interés de las personas involucradas y por la vía pacífica”.

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El funcionario chileno insistió en que Santiago impulsa que Buenos Aires y Londres retomen el diálogo: “Lo que nosotros respaldamos es que se sienten pacífica y civilizadamente a conversar los dos países y no repitamos situaciones de conflicto”, sostuvo, en alusión a la guerra de 1982 y a las recurrentes tensiones diplomáticas por la cuestión Malvinas.

Corredor marítimo entre Punta Arenas y las islas

Uno de los puntos centrales de la entrevista fue el proyecto para habilitar un corredor marítimo entre la ciudad de Punta Arenas, en el sur de Chile, y las Malvinas. A comienzos de septiembre, la naviera chilena Eastern Islands firmó un acuerdo con el gobierno isleño para establecer una conexión regular entre Punta Arenas y Puerto Argentino (Stanley), lo que encendió alertas en la Argentina por su posible impacto político y económico.

Barros Torconal defendió la iniciativa al asegurar que la región de Magallanes “tiene el derecho de ejercer el comercio” y de desarrollar todas las actividades habilitadas por la legislación chilena. “No veo inconvenientes en que se desarrollen esas actividades”, señaló, en referencia al tránsito de carga y pasajeros que podría aumentar el vínculo directo entre Chile y el archipiélago bajo control británico.

Tensión por el petróleo y compromisos en el Mercosur

El ministro también se refirió a la explotación petrolífera en la cuenca de Malvinas, un tema que volvió a tensionar la relación entre Buenos Aires y Londres tras el anuncio del presidente argentino, Javier Milei, de aplicar sanciones a las empresas y ejecutivos involucrados en estas actividades sin autorización de la Argentina.

Barros Torconal consideró que se trata de un “tema puntual que puede ser un poco más conflictivo” y pidió prudencia a la hora de analizar el futuro de esa relación. En ese contexto, puso bajo la lupa los compromisos asumidos por Chile en el marco del Mercosur y de la Unasur respecto de la cuestión Malvinas.

Recordó que los lineamientos acordados en esos foros regionales son de “carácter político y no obligatorios legalmente”. La Declaración del Mercosur de 2011, por ejemplo, instó a los Estados asociados —entre ellos Chile— a impedir el ingreso a sus puertos de buques con bandera de las islas y a no prestar apoyo a la explotación de recursos naturales en el archipiélago.

Un delicado equilibrio diplomático en el Atlántico Sur

  • Apoyo formal de Chile al reclamo argentino de soberanía sobre Malvinas.
  • Defensa del derecho de Magallanes a comerciar con el archipiélago.
  • Dudas sobre el alcance real de los compromisos políticos en Mercosur y Unasur.
  • Presión creciente por la exploración petrolera y las sanciones anunciadas por la Argentina.

“Apoyamos la pretensión argentina, pero también la vía pacífica y el respeto a la voluntad de las personas involucradas”, remarcó Fernando Barros Torconal.

Las declaraciones del ministro chileno muestran el delicado equilibrio que intenta sostener Santiago entre su respaldo histórico a la posición argentina en la ONU y en foros regionales, y su interés en fortalecer los lazos económicos y logísticos con el Reino Unido y con los propios habitantes de las islas. En un contexto global marcado por la disputa por recursos energéticos y estratégicos, la discusión sobre Malvinas y el Atlántico Sur vuelve a ocupar un lugar central en la agenda diplomática sudamericana.

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