Un vínculo forjado en camarines y radio

NewsITe
Buenos Aires, 27 de septiembre (NA) — En el marco del homenaje a Oscar “Negro” González Oro realizado por Radio Rivadavia, Beto Casella compartió íntimas anécdotas que revelan una faceta poco conocida del histórico conductor radial. Más allá de la figura mediática, Casella habló del amigo, de las charlas a puertas cerradas y de la confianza mutua que construyeron a lo largo de los años.
El conductor de ¡Nadie nos para!, ciclo que se emite por FM Rock & Pop 95.9, recordó la época en la que compartían camarín y pasaban largos ratos juntos antes de salir al aire. “Compartíamos camarín, estábamos los dos en calzones y ahí estábamos bastante tiempo”, contó entre risas y nostalgia, graficando la cotidianeidad de ese vínculo que iba mucho más allá de la radio.
En ese espacio de intimidad, lejos de los micrófonos y de la exposición pública, Casella asegura que conoció a “otro Oscar”. “Me fui encontrando con otro Oscar”, relató, al señalar que González Oro aprovechaba esos momentos para abrirse y hablar de cuestiones personales que nunca llevaba al aire. Según describió, allí aparecía un hombre más vulnerable, reflexivo y humano, distinto al personaje fuerte y seguro que el público escuchaba todos los días.
Esas charlas, que al principio eran apenas intercambios de camarín, se transformaron con el tiempo en la base de una amistad sólida. Casella destacó que, pese a los cambios de emisora y de proyectos profesionales, el lazo entre ambos se mantuvo, sostenido por la confianza y por el afecto construido en aquellos años de trabajo compartido.
El último mensaje y una despedida sin saberlo
Uno de los momentos más conmovedores del relato de Casella tuvo que ver con el último intercambio que mantuvo con el “Negro” Oro, apenas días antes de su muerte. “El sábado de la tarde, este sábado que pasó, un mensaje al negrito querido, solo para saber cómo anda”, contó, visiblemente emocionado al recordar ese gesto espontáneo de querer saber de su amigo.
La respuesta de González Oro fue sincera y preocupante. Según reconstruyó Casella, el periodista le confió que cada vez se le hacía más difícil moverse y mantener el equilibrio, un deterioro físico que lo afectaba en lo cotidiano. Esa confesión, hoy leída en retrospectiva, adquiere un tono de despedida involuntaria que marcó profundamente al conductor de Rock & Pop.
“Quién me mandó a despedirme ahí, de mandarle ese WhatsApp y contestármelo con tanto cariño”, expresó Casella, dejando en claro la mezcla de tristeza y gratitud que lo atraviesa: pena por la pérdida de un amigo entrañable y, al mismo tiempo, alivio por haber podido tener ese último contacto afectuoso.
El homenaje de Radio Rivadavia se convirtió así en un espacio para reconstruir no solo la carrera de una de las voces más influyentes de la radiofonía argentina, sino también su costado más humano. A través del testimonio de colegas como Beto Casella, el “Negro” Oro vuelve a aparecer como lo recuerdan quienes lo conocieron de cerca: un profesional de enorme peso en el medio y, sobre todo, un hombre que supo generar lealtades y amistades profundas.

