Falta de aire y tos persistente: cuándo sospechar de fibrosis pulmonar

NewsITe
Subir una escalera y quedarse sin aire, notar una tos seca que no cede con el paso de las semanas o abandonar actividades cotidianas por falta de resistencia física pueden ser señales de algo más que el paso del tiempo. Especialistas alertan sobre la fibrosis pulmonar, un conjunto de enfermedades que dejan cicatrices en los pulmones, los vuelven rígidos y reducen su capacidad para oxigenar la sangre.
En la fibrosis pulmonar se forma tejido cicatricial dentro del pulmón, lo que limita la expansión normal al respirar. Una de sus formas más conocidas es la fibrosis pulmonar idiopática (FPI), en la que no se identifica una causa precisa y que suele afectar principalmente a personas mayores de 50 años. Sin embargo, también puede asociarse a enfermedades autoinmunes como la artritis reumatoidea o la esclerosis sistémica, entre otras afecciones respiratorias.
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La Asociación Argentina de Medicina Respiratoria (AAMR) estima, en base a datos internacionales, que en el país habría entre 6.000 y 12.000 personas con FPI. Si se consideran las formas progresivas de la enfermedad (fibrosis pulmonar progresiva, FPP), un metaanálisis internacional calculó una prevalencia global de 37 casos cada 100.000 habitantes. Extrapolado a la población argentina, se proyecta que unas 17.000 personas podrían convivir con este cuadro. A escala mundial, las distintas variantes de fibrosis pulmonar afectarían hasta a 9,2 millones de individuos.
Diagnóstico demorado y síntomas poco específicos
Uno de los mayores desafíos es que los síntomas iniciales suelen ser inespecíficos o, incluso, estar ausentes. La falta de aire al esfuerzo se confunde con sedentarismo, tabaquismo, edad avanzada o enfermedades cardíacas o respiratorias más frecuentes. Estudios internacionales describen demoras diagnósticas de uno a dos años en promedio y, en algunos casos, de tres o más, con diagnósticos erróneos de asma, neumonía o bronquitis.
“La fibrosis pulmonar no es una única enfermedad y llegar al diagnóstico correcto es fundamental. Dos personas pueden consultar por síntomas similares, pero la causa, la evolución y el abordaje pueden ser diferentes”, explicó el neumonólogo Juan Ignacio Enghelmayer, especialista en enfermedades pulmonares intersticiales del Hospital de Clínicas ‘José de San Martín’ (UBA). Por eso, ante la sospecha, recomienda la evaluación por equipos con experiencia en este tipo de patologías.
El especialista subrayó que cualquier persona que experimente falta de aire ante esfuerzos que antes toleraba o tos seca persistente debería consultar. No implica necesariamente un diagnóstico de fibrosis, pero sí la necesidad de estudios específicos que permitan descartar o confirmar el problema y actuar a tiempo.
Cuando el pulmón refleja una enfermedad autoinmune
En un porcentaje importante de pacientes, el daño pulmonar se vincula con enfermedades autoinmunes. En esos casos, la articulación entre neumólogos y reumatólogos es clave para una evaluación integral. Las guías internacionales recomiendan que el diagnóstico de fibrosis pulmonar idiopática se realice mediante un abordaje multidisciplinario que contemple antecedentes clínicos, estudios por imágenes y pruebas funcionales respiratorias.
La reumatóloga Fabiana Montoya, jefa del Servicio de Reumatología del Hospital Ramos Mejía, remarcó que, frente a ciertas patologías reumatológicas, la fibrosis pulmonar puede desarrollarse incluso antes de que aparezcan síntomas respiratorios. En la esclerosis sistémica, por ejemplo, se aconseja pesquisar de manera sistemática la posible afectación pulmonar para no perder una valiosa «ventana terapéutica».
Desigualdades en el acceso y rol de los pacientes
La Asociación de Fibrosis Pulmonar Idiopática Argentina (AFIPIA) acompaña a pacientes y cuidadores desde el diagnóstico, facilitando el acceso a especialistas, programas de rehabilitación respiratoria y cobertura de prestaciones. También brinda asesoramiento para trámites administrativos y, desde septiembre, sumó espacios de apoyo psicológico grupal e individual. El contacto se realiza a través del número +54 9 11 3148-5516.
Su referente, Vanesa Brizuela, advierte sobre las fuertes inequidades territoriales. Fuera de los grandes centros urbanos, no siempre es posible acceder a tomografías de alta resolución con los protocolos adecuados ni a equipos multidisciplinarios experimentados. Esto se traduce en diagnósticos tardíos, dificultades para iniciar tratamientos antifibróticos y un seguimiento insuficiente.
Actualmente, las terapias disponibles permiten enlentecer la pérdida de función pulmonar, pero no revertir el daño ya instalado. Pese a que no se registran avances revolucionarios en más de una década, la investigación continúa y se evalúan nuevas alternativas que podrían incluso mejorar la sobrevida.
Especialistas insisten en que la clave sigue siendo la consulta temprana: la falta de aire o la tos seca persistente no deben naturalizarse como un signo inevitable de la edad.
Para los equipos médicos, la meta es doble: mejorar las opciones de tratamiento y lograr que la población conozca los síntomas de alarma. “No queremos que alguien deje de caminar, de salir o de hacer su vida porque piensa que quedarse sin aire es parte del paso del tiempo. La falta de aire persistente debe estudiarse”, coinciden los expertos. Cuanto antes se detecte qué ocurre en el pulmón, mayores serán las posibilidades de preservar la calidad de vida.

