Acoso a figuras públicas: alertan por secuelas psicológicas

Episodios de acoso y el impacto en la salud mental

Sofía La Reini Gonnet y Homero Pettinato en medio de una denuncia por acoso

NewsITe

Especialistas en salud mental advirtieron que los episodios de acoso y hostigamiento contra figuras públicas pueden generar consecuencias psicológicas de relevancia, tanto en la vida cotidiana como en la sensación de libertad de las personas afectadas. El análisis se da en el marco del caso que involucra a Sofía “La Reini” Gonnet y a su expareja, el conductor Homero Pettinato, quienes denunciaron situaciones de amenazas y persecución vinculadas a Hernán Di Carlos, conocido en redes como “Hernán Bloquero”.

Según la psicóloga y perfiladora criminal Sonia Nanni, no existe una única causa que explique por qué una persona puede desarrollar una fijación intensa con una figura pública. Entre los factores que menciona se encuentra el llamado vínculo parasocial, una relación unilateral en la que el seguidor siente que conoce íntimamente a alguien a quien ve en televisión o sigue en redes sociales, pese a que ese lazo no se construya de manera recíproca.

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Las redes sociales, explica la especialista, profundizan ese fenómeno al ofrecer acceso permanente a imágenes, opiniones, rutinas y aspectos de la vida cotidiana de celebridades e influencers. Cuando la admiración comienza a ocupar un lugar central en la vida de una persona, puede transformarse en fijación: surge la necesidad constante de contacto, la dificultad para aceptar la falta de reciprocidad y la interpretación distorsionada de mensajes, publicaciones o interacciones mínimas.

De la admiración al hostigamiento: cuándo se encienden las alarmas

Nanni subraya que comprender los factores psicológicos que pueden influir en estas conductas no implica justificarlas. Cuando aparecen contactos reiterados no deseados, creación de nuevos canales de comunicación tras un bloqueo, amenazas o intentos de acercamiento presencial, ya no se trata solo de admiración, sino de conductas de hostigamiento que deben analizarse según el riesgo que representan.

La psicóloga también remarca que tener un problema de salud mental no convierte automáticamente a una persona en alguien violento, ni permite diagnosticar un trastorno solo a partir de un comportamiento de acoso. En el caso de “Hernán Bloquero”, que aseguró estar “enamorado” de La Reini y llegó a tatuarse su figura en varias oportunidades, Nanni diferencia entre la intensidad de una emoción y la existencia real de un vínculo amoroso, que requiere reciprocidad, consentimiento y reconocimiento del otro como sujeto independiente.

En muchos casos, agrega, la persona que desarrolla una fijación puede seguir durante años a la figura pública, conocer detalles de su vida e interpretar esa cercanía virtual como una conexión emocional profunda, aunque del otro lado no exista esa relación. El conflicto aparece cuando el sentimiento deja de respetar la realidad y los límites que establece la otra persona.

Consecuencias psicológicas y necesidad de protección

Para abordar estas situaciones, la especialista plantea la importancia de una evaluación interdisciplinaria que permita establecer cómo es el contacto del acosador con la realidad, cómo comprende sus propias conductas, si reconoce los límites ajenos y si existe riesgo para sí o para terceros. Los objetivos, sostiene, deben ser simultáneos: ofrecer tratamiento a quien lo necesita y garantizar la protección de las potenciales víctimas.

Quienes padecen acoso persistente suelen atravesar una fuerte incertidumbre: no saben cuándo ocurrirá el próximo contacto, si el hostigador volverá a escribirles, si se presentará en persona o si la situación puede escalar. Entre las consecuencias se observan miedo, ansiedad, dificultades para dormir, pensamientos intrusivos, irritabilidad, problemas de concentración e incluso hipervigilancia, lo que lleva a modificar recorridos, evitar lugares o sentir temor ante mensajes de números desconocidos.

Espacios que antes eran cotidianos —la casa, el trabajo, la calle o las propias redes sociales— pueden empezar a percibirse como amenazantes. En el caso de La Reini y Homero Pettinato, ambos comunicaron públicamente que cuentan con custodia y acompañamiento permanente, una señal de la pérdida de libertad subjetiva que puede generar el acoso sostenido y de la necesidad de tomar medidas preventivas tempranas para proteger la salud mental y la integridad de las personas involucradas.

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