A los dos vuelcos registrados durante el fin de semana del 12 y 13 de septiembre se sumó el despiste de un camión en la noche del miércoles 23. Los episodios ocurrieron a pocos días de la habilitación del tramo intervenido por el Municipio, con una inversión que el intendente Mauro Poletti estimó en alrededor de $200 millones.

A pocos días de la habilitación del tramo intervenido de la Ruta 1001, entre Villa Ramallo y la Ruta Provincial 51, un nuevo despiste —esta vez protagonizado por un camión— volvió a generar cuestionamientos sobre las condiciones de circulación en el sector. El episodio se suma a otros dos vuelcos registrados anteriormente y reaviva el debate sobre el alcance y la seguridad de las obras ejecutadas por el Municipio.
La intervención municipal fue presentada como una mejora destinada a consolidar la traza y facilitar la circulación. La primera etapa comprendió aproximadamente 1.700 metros y contempló aporte y compactación de tosca, incorporación de escoria 0-10, perfilado y trabajos sobre cunetas y desagües. El Municipio informó inicialmente una inversión superior a los $100 millones, mientras que posteriormente el intendente Mauro Poletti habló de una inversión de alrededor de $200 millones.
Sin embargo, la reapertura del camino estuvo seguida por una serie de siniestros. Durante el fin de semana del 12 y 13 de septiembre se registraron dos vuelcos en el tramo comprendido entre Ruta 51 y calle 24 de Octubre. Uno de ellos ocurrió en la denominada Curva del Ombú, donde un Ford Ka terminó volcado dentro del desagüe y su conductor debió ser trasladado al Hospital Gomendio.
A estos episodios se sumó ahora el despiste de un camión cerrado ocurrido durante la noche del miércoles 23 de septiembre, en la zona conocida como “la ese”. El vehículo terminó en una cuneta y debió ser retirado mediante una empresa privada. Hasta el momento no se informaron oficialmente las causas del siniestro ni si hubo personas heridas.
Los cuestionamientos sobre la obra ya habían comenzado después de los primeros accidentes. Entre las observaciones difundidas aparecen referencias a la profundidad de algunas cunetas, la reducción del espacio de circulación, la presencia de polvo y piedra suelta y la falta de señalización suficiente. También se planteó la necesidad de contar con banquinas y medidas de seguridad acordes al tránsito pesado que utiliza el corredor.
Al mismo tiempo, existen miradas diferentes sobre las causas de los siniestros. Algunos análisis atribuyeron parte del riesgo a las condiciones generadas por la obra, mientras que otros señalaron la velocidad de los vehículos y la falta de adaptación de los conductores al nuevo estado de la traza. SNR Hoy, por ejemplo, planteó ambas posibilidades y también marcó la necesidad de reforzar la señalización.
El nuevo despiste vuelve a instalar así una pregunta entre quienes utilizan diariamente la Ruta 1001: si las mejoras realizadas lograron resolver los problemas históricos del camino o si todavía quedan aspectos de seguridad vial que deberían ser corregidos antes de avanzar con nuevas etapas de intervención.

