Xi y Trump reivindican la memoria compartida de la Segunda Guerra Mundial

NewsITe
Más de ocho décadas después de que soldados chinos y estadounidenses combatieran juntos contra el expansionismo japonés en la Segunda Guerra Mundial, ese capítulo de la historia volvió a ocupar un lugar central en Washington. En la Casa Blanca, el entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su par chino, Xi Jinping, destacaron el vínculo forjado en el frente de batalla como ejemplo de cooperación posible entre dos potencias hoy enfrentadas en múltiples frentes diplomáticos y comerciales.
En un clima de gesto político y de guiño histórico, Xi recordó que los dos pueblos “avanzaron hombro con hombro contra la agresión fascista”. Según recogió la agencia Xinhua, el líder chino subrayó que tanto en Pekín como en Washington permanece vivo el recuerdo de aquella alianza, que se dio en un contexto muy distinto al de la actual competencia estratégica entre ambas naciones.
Trump, por su parte, tomó esa referencia para remarcar que la defensa de intereses comunes permitió superar diferencias culturales, geográficas e ideológicas de gran magnitud. En su mensaje, destacó que esa cooperación no sólo fue determinante en el teatro de operaciones del Pacífico, sino que dejó símbolos y expresiones que aún hoy se utilizan en el imaginario militar y político estadounidense.
El rol de los Tigres Voladores y la ruta aérea de “La Joroba”
Uno de los puntos centrales del reconocimiento de Trump fue el papel de los Tigres Voladores, nombre con el que se conoció al Grupo de Voluntarios Estadounidenses de la Fuerza Aérea China. Creado antes de la entrada formal de Estados Unidos en la guerra, este contingente de pilotos tuvo un rol clave en la defensa del espacio aéreo chino frente a los bombardeos japoneses y en la protección de rutas logísticas vitales.
Los Tigres Voladores participaron en la apertura y resguardo de la llamada ruta de “La Joroba”, un corredor aéreo que atravesaba los Himalayas y que se convirtió en una línea de abastecimiento esencial entre 1942 y 1945. A través de ese puente aéreo se enviaron suministros, armamento y apoyo logístico para sostener la resistencia china frente a la ocupación nipona.
Xi Jinping destacó que, durante la Guerra de Resistencia contra la Agresión Japonesa, soldados y civiles chinos rescataron a cientos de pilotos estadounidenses derribados, a costa de lo que describió como “cientos de miles de vidas chinas”. Ese costo humano buscó subrayar la profundidad del sacrificio compartido y la dimensión del compromiso asumido por la población civil.
“Gung ho”: del movimiento cooperativista a lema de los Marines
En su intervención, Trump aportó un elemento cultural a la evocación histórica al mencionar la expresión “gung ho”. Según relató, el contacto de los Marines estadounidenses con el pueblo chino llevó a que adoptaran esa frase, que hoy se usa en el cuerpo como sinónimo de entusiasmo y empuje colectivo.
- En chino, “gung ho” significa literalmente “trabajar juntos”.
- El término proviene del movimiento de Cooperativas Industriales Chinas, impulsado a fines de la década de 1930.
- Su objetivo era fortalecer la producción y apoyar el esfuerzo bélico contra Japón mediante la organización colectiva.
Con este ejemplo, Trump buscó reforzar la idea de una colaboración profunda que trascendió lo estrictamente militar, con intercambios que dejaron huella en el lenguaje, la cultura castrense y la memoria compartida de ambos países.
“Así como nuestros pueblos trabajaron juntos para ganar esa guerra, el presidente Xi y yo continuaremos trabajando juntos para forjar un futuro mejor para nuestras dos naciones”, afirmó Trump durante el encuentro.
El repaso conjunto de este pasado de alianza se produjo pocos días después de una reunión entre Trump y la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, en el marco de la Asamblea General de Naciones Unidas. El gesto de rescatar la cooperación histórico-militar con China funcionó, así, como un mensaje diplomático complejo: recordó que Washington y Pekín supieron ser aliados decisivos frente al expansionismo japonés y dejó abierta la incógnita sobre hasta dónde esa memoria puede contribuir, hoy, a reducir tensiones y abrir espacios de diálogo en una relación marcada por la desconfianza mutua.

