El conflicto por la Zona Franca dejó al gobernador bajo fuerte presión vecinal

NewsITe
El gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, abandonó Fiambalá por una salida lateral de la iglesia de San Pedro escoltado por un importante operativo policial, en medio de gritos y reclamos de vecinos que cuestionan el diseño de la Zona Franca en el departamento Tinogasta.
Las imágenes, registradas por Multimedios Abaucán y difundidas en las últimas horas, muestran al mandatario luego de una extensa reunión con referentes sociales y productivos de la región. En el video se observa un cordón de efectivos, presencia de personal de infantería y manifestantes que intentan frenar el paso de la comitiva oficial para exigir que Fiambalá no quede relegada del régimen de beneficios aduaneros.
De acuerdo con el relato del medio local, la policía procuró despejar el acceso a la iglesia y más tarde se replegó. También se denunciaron restricciones al trabajo de la prensa y pedidos de identificación a participantes de la protesta. Sin embargo, hasta el momento no se reportaron detenidos ni heridos, por lo que el episodio se describe como una salida bajo custodia y no como una represión formalmente confirmada.
Fondo del conflicto: quién se queda con la Zona Franca
El malestar en Fiambalá se arrastra desde que el proyecto de Zona Franca para el departamento Tinogasta avanzó con sede principal en la ciudad de Tinogasta, dejando a la localidad de Fiambalá fuera del esquema original. Empresarios, productores y vecinos sostienen que el distrito tiene un rol clave en la actividad minera, el corredor bioceánico hacia el Paso de San Francisco y la extracción de recursos en su territorio.
Inicialmente, Jalil había defendido que la Zona Franca “no se puede mover” de Tinogasta, con el argumento de que allí se originó el expediente hace casi tres décadas. Esa postura encendió la disputa entre los dos municipios del mismo departamento: Tinogasta remarcó las gestiones y obras de infraestructura ya realizadas, mientras que Fiambalá reclamó ser incluida en los beneficios logísticos, productivos y fiscales del régimen especial.
Horas antes del tenso retiro del gobernador, la escalada del conflicto se había expresado con un corte transitorio sobre la Ruta Nacional 60, en el acceso sur a Fiambalá. Las organizaciones locales advirtieron que, sin un esquema de Zona Franca propio o compartido, la localidad quedaría en desventaja frente a otras regiones que sí cuentan con incentivos para inversiones y empleo.
Concesión política y próximos pasos
En ese contexto, la protesta terminó derivando en una concesión política concreta. Tras la reunión en la iglesia, el Gobierno provincial anunció que impulsará una modificación del proyecto de ley —que ya tiene media sanción en el Senado provincial— para incorporar a Fiambalá como una extensión formal de la Zona Franca de Tinogasta, con los mismos beneficios establecidos para la sede principal.
La decisión implica que Tinogasta mantendrá la localización original acordada, pero el alcance del régimen se ampliará a Fiambalá. Para que ello se haga efectivo, será necesaria una reforma de la norma provincial y la correspondiente aprobación de las autoridades nacionales competentes, entre ellas la Secretaría de Comercio. Hasta que esos pasos no se completen, la localidad no contará con una Zona Franca operativa.
- Modificación del proyecto de ley para sumar a Fiambalá como extensión.
- Mantención de la sede principal en Tinogasta, tal como figura en el expediente original.
- Necesidad de aval nacional para que la ampliación entre en vigencia.
- Promesa de igualdad de beneficios aduaneros y logísticos entre ambas localidades.
Como parte del acuerdo, se conformó una comitiva integrada por representantes vecinales, el intendente de Fiambalá, Raúl Úsqueda, y funcionarios provinciales, que llevará el planteo a la Secretaría de Comercio de la Nación. De esta forma, la administración de Jalil pasó de sostener una localización exclusiva en Tinogasta a admitir que la presión social abrió una nueva obligación política y legislativa.
La versión oficial habló de “consenso y diálogo”, pero las imágenes de la salida custodiada del gobernador exhibieron el costo del entendimiento con Fiambalá.
El desenlace deja en claro que la disputa por la Zona Franca trasciende un desacuerdo local y pone sobre la mesa el reparto de beneficios en una provincia atravesada por la minería, los corredores internacionales y la puja por nuevas inversiones.

